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Empapada y llorando: esperando el arcoíris

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"Si por la noche hay llanto, por la mañana habrá gritos de alegría" (Sal. 30: 5).

Nuestro entusiasmo crecía cuanto más estudiábamos los mapas. ¡Esta sería nuestra aventura más grande! Mi esposo y yo habíamos decidido hacer un largo viaje en bicicleta. Recorreríamos 2.300 kilómetros a lo largo de un tercio del territorio de los Estados Unidos. Generalmente, los veranos nos dedicábamos a tomar clases de educación permanente, pero este verano optamos por una educación distinta. Pedaleábamos todo el día, y acampábamos la mayoría de las noches aunque, ocasionalmente, nos quedábamos en algún hotel barato que nos permitiera guardar las bicicletas a la habitación. Vimos el país de cerca y ganamos una nueva apreciación por la gente que lo llama su hogar.

Para mí, el 4 de julio, el Día de la Independencia estadounidense, es un feriado muy especial. Nuestra familia disfruta de las celebraciones patrióticas, los pícnics y el espectáculo nocturno de fuegos artificiales. Soy extremadamente patriota y mi entusiasmo por los fuegos artificiales es casi inmensurable. Espero todo el año a que llegue ese día. Así que, planificamos salir temprano la mañana del 4 de julio y pedalear bastante. Queríamos llegar a una ciudad grande, donde esa noche pudiéramos disfrutar de los imponentes fuegos artificiales. Pero, tristemente, al aparecer las primeras luces del amanecer, todo lo que pudimos ver era lluvia.

Pedaleamos todo el día bajo la lluvia. Todo, y realmente me refiero a todo, estaba absolutamente empapado. Estaba segura de que la lluvia pararía antes del espectáculo de fuegos artificiales; pero ¡me equivoqué! Mi decepción se tradujo en lágrimas al darme cuenta de que el evento que había anticipado por meses había sido ahogado por una tormenta. Felizmente, por la mañana, la tormenta había pasado y un precioso arcoíris consoló la decepción del húmedo feriado.

He disfrutado de muchas otras celebraciones con fuegos artificiales desde aquella noche. Y también he sufrido otras decepciones que duraron mucho más y me que hirieron más profundamente que perderme los fuegos artificiales. Estoy segura de que tú también has pasado por muchas decepciones.

Si las nubes humedecen el gozo que deberías estar experimentando hoy, si tus planes parecen venirse abajo, recuerda esto: se necesita tanto del sol como de la lluvia para crear un arcoíris. Las dificultades que pasamos pueden ser cosas que Jesús usará a fin de crear algo hermoso a partir de lo que parece no tener esperanza. Es su especialidad, ¿sabes? Así que hoy, donde sea que estés, ¡celebra! Acércate al Hijo, que te cubrirá de luz. Entonces, observa cómo él cambia tus decepciones en arcoíris deslumbrantes.

DEEAN BRAGAW


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