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Alzándonos en favor de Dios

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"Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas" (Prov. 3: 6).

Llegar a ser una enfermera anestesista había sido el sueño y la pasión de toda mi vida, y mi oración por muchos años. Desde que me fui de la Northern Caribbean University en 1998, había presentado mi pedido a Dios y trabajado diligentemente en pos de ese objetivo.

En el año 2010, me dieron la posibilidad de entrevistarme para, tal vez, entrar en ese programa en una universidad prestigiosa. Cada candidato debía pasar por dos paneles diferentes de entrevistadores. Luego de completar la primera entrevista, me dijeron que avanzara a la segunda habitación. La última entrevistadora era la directora del programa. Me dijo:

-Cleopatra: veo que tomaste una clase este verano y tu calificación fue buena, pero ¿cómo vas a hacer para tomar cuatro clases y sacarte una calificación excelente? ¿No sabes que es muy importante sacar calificaciones excelentes? Realmente, no creo que seas la persona adecuada para un programa intenso.

Cuando escuché eso, me desanimé. Traté de dar una explicación, pero mayormente confié en Dios.

Para esa clase en particular a la que ella se había referido, todos los exámenes eran digitalizados y el profesor nos había dicho que debíamos completarsolos el examen. Algunos de mis compañeros. Se habían sorprendido de que yo realmente fuera a hacerlo sola y me habían animado a hacer el examen con ellos. Estuve tentada, pero decidí hacer lo correcto, incluso si eso significaba perder la materia. Al menos, sabría que había sido honesta.

Después de la entrevista, seguí orando y también pedí oraciones. Siempre creí que "donde hay muchas oraciones, hay mucho poder". Puedes imaginarte mi gozo cuando recibí una llamada telefónica al día siguiente, diciéndome que me habían aceptado en el programa. Realmente, cuando nos alzamos en favor deDios, él se alza en favor de nosotros.

Dios escucha nuestros deseos, susurros y clamores más profundos. Él conoce nuestros corazones y no nos negará nada bueno. ¿Por qué no confiamos en él hoy? He tenido muchos fracasos y dificultades al trabajar hacia mi objetivo, pero todo termina siendo para bien cuando lo servimos. Estoy comenzando mi trayectoria y sé que será laboriosa; pero también sé que Dios es poderoso y justo para concederme los deseos de mi corazón. “Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón” (Sal. 37:4).

CLEOPATRA WALLACE


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