Regresar

El esposo

Matutina para Android

Play/Pause Stop
"Deléitate en el Señor y él te concederá los deseos de tu corazón (Sal. 37: 4).

Cuando entregamos nuestra vida a Dios y le pedimos que la transforme, nos puede sorprender el rumbo que puede tomar nuestra existencia. Estaba en la casa de mis padres, mirando fuegos artificiales por televisión. Era soltera, tenía 26 años y había llegado a la conclusión de que no era una tarea fácil encontrar un esposo ideal para mí. Sentí el inmenso deseo de pedir a Dios que me ayudara a encontrar un buen compañero. Pedí que mi futuro esposo amara a Dios, que fuera cristiano y compartiera mi fe, y de ser posible, que fuera vegetariano, como yo.

Pasé un poco más de un año haciendo esta oración. Una amiga me sugirió un sitio web de amistad que había creado nuestra iglesia, y decidí explorarlo. Encontré un chico atractivo y amigable, y comenzamos a escribirnos correos electrónicos. Intercambiamos información, y oramos juntos por teléfono casi todos los días. Siempre pedimos a Dios que dirigiera nuestras vidas y nuestra relación virtual "a larga distancia", que duró unos dos años.

Durante ese tiempo, él visitó a mi familia en mi país, y yo fui a su país a visitarlo. Luego de muchas oraciones, decidimos unirnos, para honor y gloria de Dios. Nos casamos, y en el año 2008 me mudé al país de origen de mi esposo.

Si no fuera por nuestro hermoso y querido Padre, nunca habría encontrado a mi compañero. Por supuesto, yo también hice mi parte. Primero, puse mi vida en las manos de Dios; y segundo, comencé a tomar clases de otro idioma, porque había pedido a Dios un esposo de otro país.

Hemos estado casados durante 18 meses y somos muy felices. Nada podría haber sido posible sin nuestro Padre poderoso. Dios es maravilloso y no hay nada imposible para él. Es un Padre verdadero, que nunca nos abandonará y que siempre quiere lo mejor para sus hijos. Él es tu Padre también y puede hacer cosas increíbles. Puede obrar milagros y realizar eventos increíbles a los ojos humanos. Lo único que debes hacer es entregarte a Dios, y pedirle que guíe tu vida también.

¿Qué quieres pedir hoy a Dios? Pídele algo, porque él quiere hacer algo por ti ahora mismo.

CARLA PETRUSKA


Envía tus saludos a: