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Sigue al líder

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"Síganme" (Mat. 4: 19).

Cuando terminé mi culto personal una mañana, me quedé en la cama meditando y vinieron a mi mente las palabras "Sigue al líder". Me hizo pensar en mis días escolares, cuando jugábamos un juego llamado "Sigue al líder". Elegíamos un número de niños y luego un líder. El líder realizaba ciertas acciones, como saltar en un pie, y todos los demás debían imitarlo. El líder cambiaba y hacía otra cosa, como caminar para atrás o correr para el costado. El objetivo del juego era ver quién podía seguir al líder por más tiempo. Apenas alguien cometía un error, salía del juego. Nadie quería salir, así que, incluso cuando el líder hacía cosas que no queríamos hacer, las hacíamos igualmente para seguir en el juego.

En este juego, teníamos que concentrarnos y mantener los ojos en el líder para asegurarnos de imitar todos los cambios que realizaba. Al pensar en esos días, me pregunto qué hubiera hecho, si el líder nos decía que saltáramos de una pared alta. ¿Lo habría hecho?

Muchas personas han terminado en problemas y arruinado sus vidas por seguir al líder equivocado. En la escuela, "Sigue al líder" era un juego divertido; pero en la vida real no siempre termina bien. Muchos adictos y criminales llegaron a serlo por seguir al líder equivocado.

Cristo nos advierte que no pongamos nuestra confianza en la gente. Salmo 118:8 dice algo similar al versículo de hoy: "Es mejor refugiarse en él que confiar en el hombre". En el versículo de hoy, Dios nos dice "Síganme". Dios nunca nos pedirá que hagamos algo que no es correcto; él es nuestro verdadero Líder. Él nos hizo; nos redimió. Él es nuestro ejemplo y nos guiará en el camino de la justicia. Tampoco nos pedirá que hagamos algo que no somos capaces de hacer.

Para seguir a Jesús, debemos mantener nuestros ojos en él e ir donde él nos guíe. "Ya sea que te desvíes a la derecha o a la izquierda, tus oídos percibirán a tus espaldas una voz que te dirá: "Este es el camino; síguelo" (Isa. 30:21). Luchemos todos por seguir a Jesús, nuestro líder divino. Si lo seguimos suficientemente cerca, él nos guiará al Reino de los cielos.

Ojalá todos seamos verdaderos seguidores de Jesús.

ENA THORPE


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