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Otro tipo de fertilidad

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"Podrán desfallecer mi cuerpo y mi espíritu, pero Dios fortalece mi corazón, él es mi herencia eterna" (Sal. 73: 26).

Marcel, un fotógrafo colega, tenía un trabajo cerca de mi oficina y pasó a charlar un ratito conmigo. Siempre disfruto de nuestras conversaciones, así que dejé mis papeles y brotó el típico "¿Cómo estás?" Una pregunta real de parte de ambos.

Mencioné que el mes anterior había tenido una histerectomía, y él se sorprendió de verme sonriendo. Él sabía que no tengo hijos. Para apaciguar su incomodidad, le dije que creía en Dios, que estaba segura de que él me había preparado para esto, y que sabía que me estaba ayudando a sobreponerme a la tristeza que estaba sintiendo.

No habíamos avanzado mucho más en la conversación, cuando él tuvo que irse para comenzar las tomas. Mientras salía rápidamente, me susurró: “Yo también soy creyente". Y se fue.

Un par de semanas más tarde, Marcel volvió a mi oficina. Esta vez, no tenía un trabajo cerca, sino que venía simplemente para continuar nuestra conversación sin interrupciones. Me dio un pequeño regalo y dijo:

-Lorena, deseo para ti otro tipo de fertilidad. Es cierto, no tendrás la posibilidad de tener hijos, pero puedes tener otro tipo de hijos. Puedes hacer todo tipo de cosas que beneficien a otros. Puedes hacer nacer cosas que tendrán una influencia positiva en la gente.

Cuando se fue, tomé mi diario y escribí sus palabras: "Otro tipo de fertilidad". Sabía que este era un momento que recordaría para siempre. Ahora estoy convencida de que este era también un mensaje de mi Padre celestial. Una manera de animarme. Después de todo, él es el Dios que dijo: "Tú, mujer estéril que nunca has dado a luz, grita de alegría. Tú, que nunca tuviste dolores de parto, ¡prorrumpe en canciones y grita con júbilo!" (Isa. 54: 1).

Esa noche, mi esposo y yo nos sentimos muy tocados al reflexionar sobre esas sabias palabras de sanidad. Este fue un mensaje especialmente animador, incluso para un hombre.

Por eso, te invito a tomar estas simples palabras, reflexionar sobre ellas y aplicarlas a tu propia historia de vida. Es nuestro Padre, que nos alegra. Él puede hacer nuestras sonrisas más amplias, nuestras lágrimas más pequeñas y nuestro servicio a otros extremadamente gratificante: Otro tipo de fertilidad.

LORENA MAYER


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