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Dios conoce nuestro corazón

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"Ustedes se hacen los buenos ante la gente, pero Dios conoce sus corazones. Dense cuenta de que aquello que la gente tiene en gran estima es detestable delante de Dios” (Luc. 16: 15).

Creo que todos tenemos el deseo de hacer lo que está bien a los ojos de Dios, pero la verdad es que a veces lo usamos como una excusa para justificar nuestras acciones.

Mi esposo era pastor de una iglesia ubicada en una universidad importante. Una noche, cuando habíamos salido en familia a celebrar su cumpleaños, recibió una llamada telefónica de la preceptora de chicas de la universidad, pidiéndole que fuera a buscar a una muchacha y a su novio, la joven estaba embarazada. A eso de las nueve de la noche, llegamos a la escuela a buscar a esta joven pareja. La chica se quedó con nosotros y su novio fue a la casa de un amigo. Llamamos a los padres de ambos y les explicamos lo que ocurría. La madre del chico vino y, por más difícil que era la situación, la ayudamos a ella y a la joven pareja tanto como pudimos. Decidieron casarse y volvieron a su ciudad.

Quizá te estés preguntando: ¿Qué tiene que ver el versículo de Lucas de hoy con esta situación? Bueno, seis años antes estábamos, como familia, en el proceso de mudarnos de un estado a otro. La casa en la que vivíamos sería luego la casa de la familia del nuevo pastor. En esos días, nos estábamos yendo de vacaciones, así que le presté las llaves de la casa a la esposa del nuevo pastor, por si quería ver donde viviría pronto.

Todavía estábamos de vacaciones, cuando me llamó una vecina para contar me que la esposa del nuevo pastor estaba pintando el interior de nuestra casa con todos los muebles todavía en sus lugares y sin ningún tipo de precaución. Entonces, llamé a la mujer para hablarle de mi preocupación. Ella fue bastante grosera, cuando menos. Estaba tan apurada por mudarse que despachó todas nuestras pertenencias, usando la peor empresa de mudanzas que había. Hubo muchos daños, y perdimos muchos muebles y otras cosas.

Ella no tenía idea de que nuestros caminos se volverían a cruzar. Era la madre del joven cuya novia quedó embarazada. La ayudé en esa situación, pero en lo profundo de mi corazón estaba feliz porque estuviera sufriendo. La gente elogiaba mi apoyo, pero Dios sabía que no estaba siendo "genuina" en la "buena acción" que estaba realizando. Por eso elegí este versículo: "Aquello que la gente tiene en gran estima es detestable delante de Dios". Hoy intento ver y entender las razones que motivan mis acciones. Quiero actuar por la gracia de Dios, y no por mi corazón egoísta. Dios sabe lo que hay en nuestros corazones.

ROZENIA CERQUEIRA MARINHO


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