Regresar

Creer lo increíble

Matutina para Android

Play/Pause Stop
"Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar" (Isa. 55: 6,7). "Él les dijo: Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios” (Luc. 18: 27).

Por medio de su Palabra inspirada, de sus bendiciones de cada día, del mundo que ha creado, de la comunión personal con él y de diversas experiencias de la vida, nuestro misericordioso Dios revela todo lo que necesitamos saber acerca de él. Sin embargo, algunas cosas siguen estando más allá de nuestra capacidad de comprender. Una de esas ideas insondables es que los pensamientos y los caminos de Dios son mucho más altos que los nuestros.

A pesar de que tenemos abundantes evidencias del compasivo amor de Dios por nosotros, a menudo el enemigo de las almas nos desanima a muchos al recordarnos errores pasados. Dios perdonó esos pecados hace mucho tiempo; pero Satanás. Se deleita en arengarnos con un peso abrumador de culpa y desdicha, algo que Dios nunca planeó que carguemos.

Satanás dirige nuestros ojos hacia nosotros mismos en vez de hacia nuestro Salvador. Pero, el manto de justicia de Jesús nos cubre ahora y, cada vez que el enemigo nos distrae, desanima o engaña de alguna otra forma sobre este asunto, debemos recordar que los pensamientos de Dios, sus caminos y su asombroso amor incondicional nos han reclamado para sí, Nuestro Padre ve la perfección de Cristo superpuesta sobre nuestro yo creado de nuevo.

Además de poder invocar a Jesús inmediatamente, se nos ha dado otra defensa maravillosa en contra de la marea de duda que puede hacernos caer presa de la manipulación psicológica de Satanás. La Biblia nos dice que Cristo ama profundamente a todos los que fueron por largo tiempo prisioneros de Satanás, porque Dios persistió incansablemente para convencernos de su amor personal. Cuando hemos venido a Cristo con convicción genuina y arrepentimiento, hasta nuestros pecados más horribles quedan borrados. No nos atrevemos a pensar que el gran sacrificio de amor de Cristo fue para todos, excepto para nosotros, o que hemos cometido el pecado imperdonable.

Los caminos y el amor de Dios son, realmente, mucho más altos que los nuestros, y quizá nunca los comprenderemos. Con la plena confianza de un niño, simplemente tenemos que creerle cuando dice que nos ha perdonado y renovado por medio de Cristo. Él se dio a sí mismo por cada uno de nosotros, y esto es una evidencia poderosa de su amor incomparable y su extensa gracia.

HEIDI VOGT


Envía tus saludos a: