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¿Qué necesitas?

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"Su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo pidan" (Mat. 5: 8).

“¡Cena de cumpleaños en Olive Garden!" canturreaba Melissa, mirando el menú como había visto a los adultos hacer. “Este es mi restaurante preferido. A ver… ¿qué quiero...?" Me reí ante su entusiasmo.

A los pocos minutos, una mujer alta y delgada se paró al lado de nuestra mesa, con su libreta de pedido en la mano. Tenía los ojos rojos e hinchados; su sonrisa había desaparecido. Sin embargo, su voz era agradable y bien modulada.

-Hola, mi nombre es Carianne -dijo-. ¿Puedo tomar su pedido?

Me volví a Melissa para ver qué deseaba, pero sus ojos no estaban en el menú; estaba estudiando el rostro de la mujer. Luego de un largo silencio, Melissa le preguntó a la mesera:

-¿Qué necesitas?

Yo parpadeé. ¿De dónde salió eso? Pensé. ¿Qué necesita ella?

La mujer miró a Melissa.

-Necesito… -comenzó, y su voz falló mientras caían lágrimas por sus mejillas.

Carianne se aclaró la garganta:

-Necesito que alguien visite a mi niñita.

Nos explicó que su hija de cinco años estaba hospitalizada en una ciudad a una distancia considerable. Una vez por semana, en su día libre, Carianne hacía el viaje de doce horas de ida y vuelta hasta la Unidad de Terapia intensiva. El resto de la semana nadie visitaba a la niña.

Melissa se volvió a mí, habiendo olvidado completamente el menú.

- Nosotros conocemos a la pastora de jóvenes de esa ciudad ¿Puedes llamarla ahora y pedirle que la visite?

Cuando Melissa tiene una idea, quiere ver acción saqué mi teléfono celular y, a los pocos minutos, la pastora de jóvenes tenía la información necesaria y estaba camino al hospital.

Carianne hacía una pregunta tras otra. "¿Qué te llevó a hacerme esa pregunta? ¿Cómo puedo agradecerte? Y ¿si no hubieras estado sentada en mi sección?"

El rostro de Melissa estaba serio, al responder:

-Simplemente, sentí que debía hacerlo. Qué bueno que le presté atención a mi "sumisión" (ella quiso decir intuición). Mientras disfrutábamos de una comida exquisitísima (una de las palabras preferidas de Melissa), pensé en su pregunta: "¿Qué necesitas?"

Más tarde, caminando hacia nuestro auto, supe cuál era mi respuesta. Enviando una oración al cielo, susurré: "Te necesito a ti en mi vida… siempre" ¿Qué necesitas tú? Si no estás segura, ¡Dios puede ayudarte a descubrirlo!

ARLENE R. TAYLOR


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