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Madre

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"Con mi ejemplo les he mostrado que es preciso trabajar duro para ayudar a los necesitados, recordando las palabras del Señor Jesús: 'Hay más dicha en dar que en recibir'" (Hech. 20: 35).

Desde mi infancia, tuve el privilegio de tener una madre que estaba dispuesta a servir. Mis recuerdos de pequeña están llenos de juegos en la parte de atrás de la iglesia y tardes doblando ropa para dar a los pobres. Esto me enseñó la importancia del servicio y del compartir.

Cuando todavía era niña, nos mudamos de Ecuador a Colombia, por el trabajo de mi padre. Los primeros años vivimos en el tercer piso de un edificio en el centro de Cali; tenía una gran ventana, y me gustaba sentarme y mirar lo que sucedía cerca del teatro ubicado frente a casa. Después de las nueve de la noche, veía a un grupo de niños y jóvenes indigentes (en Colombia se los llaman "gamines"). Caminaban por la calle con cajas de cartón y diarios, para armar sus camas bajo algún alero que los cubrirían de la lluvia.

Era una escena triste. Los más grandes se quedaban con los mejores lugares, y quitaban las cajas y los diarios a los más pequeños para acomodarse, mientras que los niños más pequeños tenían que satisfacerse con lo que quedaba. Al ver la situación, decidimos ayudar un poco reuniendo frazadas, diarios, ropa y algo de comida. Llamamos a los niños para darles lo que habíamos recolectado. Fue lindo verlos reír y compartir lo poco que tenían.

Al día siguiente, ocurrió lo mismo: los más grandes se quedaron con lo de los más chicos, quienes nuevamente quedaron indefensos. Desde ese momento, juntamos lo que podíamos y lo compartíamos con ellos. Luego de un tiempo, ganamos su confianza, y ellos gritaban el nombre de mi madre y le pedían lo que necesitaban. Sus rostros se volvieron conocidos, especialmente uno, un niño amable de piel oscura, a quien llegamos a amar mucho. Hasta comenzó a llamar a mi mamá: "Madre". Pasó el tiempo, los niños crecieron y no volvieron a ese lugar.

Sus rostros y los momentos que compartimos siguen grabados en mi mente. El gozo de dar que mi madre me enseñó desde la niñez trajo mucha felicidad a nuestros corazones. Son recuerdos maravillosos que todavía atesoro. El Señor es quien nos da la capacidad de servir "Hay más dicha en dar que en recibir" (Hech. 20: 35).

CECILIA MORENO DE IGLESIAS


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