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El tierno cuidado de Dios por sus criaturas

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"¿No se venden dos gorriones por una monedita? Sin embargo, ni uno de ellos caerá a tierra sin que lo permita el Padre" (Mat. 10: 29).

Ese viernes, llegué a la escuela a las 7:15 y comencé mi rutina diaria de abrir la biblioteca y la sala de profesores. Para llegar a una puerta, tengo que pasar por otra, en un área de depósito. Al entrar en el depósito, escuché que algo se caía y pensé que quizá sería una rata. Miré a mi alrededor y, para mi sorpresa, vi un gatito en una caja grande. No tengo idea de cómo llegó allí.

Puse la caja afuera, cerca de la pared, donde había una sombra. ¿Qué debería hacer con esta pequeña criatura de Dios desamparada? Sin cuidados, con seguridad moriría. La escuela tendría un fin de semana largo, ya que el siguiente lunes era feriado en los Estados Unidos. Sentí tristeza, al pensar en el pequeño gatito que moriría de hambre y de calor. Tenía la esperanza de que algún estudiante se lo llevara a su casa.

Como era viernes, las clases terminaron a las 12: 10. Los alumnos se fueron. El patio quedó en silencio. A eso de las dos de la tarde, vi algo conmovedor. Una gata madre tomó al gatito del cuello y se lo llevó de la caja, a un lugar seguro debajo de la escalera. Dije: "Gracias, Jesús. ¡Eres tan maravilloso! Gracias por responder a mi oración; aunque no fue de la manera que esperaba". Dios sabe lo que es mejor, y siempre debemos confiar en su guía.

Al pensar en esta experiencia, recordé cuán especiales somos a los ojos de Dios. Él está preocupado hasta por los detalles más pequeños de nuestra vida. Mateo 10: 30 declara: "Él les tiene contados a ustedes aun los cabellos de la cabeza".

¿Qué lección podemos aprender de esta experiencia? Cualesquiera que sean mis necesidades, puedo confiar en que Dios proveerá. Me siento animada a expresar mis pedidos a Dios, quien conoce lo que necesito. Si aplicamos este conocimiento a nuestras vidas diarias, nos librará de muchas preocupaciones innecesarias.

En los Estados Unidos, esta es la época en que dedicamos tiempo a expresar nuestro agradecimiento a Dios por sus múltiples bendiciones. Entre tantas bendiciones, está su cuidado por todas sus criaturas. "Den gracias al Señor, porque él es bueno; su gran amor perdura para siempre. ¿Quién puede proclamar las proezas del Señor, o expresar toda su alabanza?” (Sal. 106: 1,2).

JANICE FLEMING-WILLIAMS


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