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"Guíame, Señor, por tu camino, dirígeme por la senda de rectitud" (Sal. 27: 11).

¿Cómo se conocieron? En esa época, ella estaba en Jordania y él en Virginia, Estados Unidos.

En 2008 fui a mi casa, en la isla de Polillo, en Filipinas. Caminando por el pueblo, noté muchos niños en edad preescolar que estaban bajos de peso y malnutridos. Con la dirección de Allen, cinco maestras de educación inicial y una partera habían conformado un grupo voluntario que enseñaba a niños de hasta cinco años, y llevaban a cabo un programa de alimentación tanto para niños como para madres que amamantaban.

Emer, una de las maestras, sentía pesar por su hija, que ya estaba lista para tener familia, pero no estaba casada. La escuché mencionar eso al grupo, así que comenté: “Yo tengo un hijo". Ese mismo día, me dio una foto de su hija, su dirección y su número de teléfono. Le envié esa información a mi hijo, quien al principio estaba indiferente.

Sin embargo, los dos comenzaron a comunicarse por Internet, disfrutando de conocer más sobre el otro. Descubrieron que sus padres eran cristianos y pertenecían a la misma iglesia; que ambos eran de Polillo, aunque Jon había nacido en Tucson, Arizona, y actualmente vivía en Virginia Beach. Cuando se conocieron por Internet. Princess estaba trabajando como enfermera en Jordania. Luego de darse cuenta de que se atraían y complementaban, la pareja decidió conocerse en Polillo. Ella tomó un avión a Manila desde Jordania, y Jon viajó desde Virginia al mismo aeropuerto donde Princess y yo lo esperamos. Unos meses después, su relación culminó en una boda, a la que asistieron quinientos amigos y familiares. Estaba feliz porque Emer hubiese abierto el camino para que todos nos conociéramos.

Tengo una amiga que entró en los Estados Unidos como ministro de yoga. Me contó que muchos de sus amigos la habían llevado a iglesias cristianas para adorar, pero nunca le habían ofrecido estudios bíblicos cristocéntricos. El Espíritu Santo nos guió a estudiar y terminar una serie de lecciones bíblicas.

La mejor Persona que podemos presentar a cualquiera es a Jesús. Él también te guiará al lugar adecuado, en el momento adecuado en el tiempo propicio. Una de las historias de los evangelios relata que algunos griegos se acercaron a los discípulos. "Estos se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le pidieron: -Señor, queremos ver a Jesús" (Juan 12: 21). Quiera Dios que nosotros, en todo momento, dispongamos nuestros corazones para su dirección, presentando a otros a Jesús.

ESPERANZA AQUINO MOPERA


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