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Baterías gastadas

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"¡Miren lo que Dios ha hecho!" (Núm. 23: 23).

Siempre me ha fascinado la manera en que Dios puede transformar una situación desastrosa en una ocasión para alabarlo, especialmente si recordamos orar primero. Las palabras atemporales de un himno muy conocido vienen a mi mente: "¿Vive el hombre desprovisto de consuelo y protección? Es porque no tiene dicho todo a Dios en oración"

El 8 de diciembre es el Día de la Madre en la República de Panamá. Como uno de nuestros proyectos anuales de evangelismo a la comunidad, los directores ejecutivos de "4Real Women International" decidieron llevar un poco de amor a un refugio para adolescentes embarazadas. Las muchachas podían transitar su embarazo allí, y se les permitía quedarse hasta que su bebé tuviera seis meses. La mayoría de estas niñas eran muy necesitadas. Algunas habían sido rechazadas por sus familias y varias eran víctimas de abusos sexuales. Por sus circunstancias, muchas se veían forzadas a dejarlos estudios, lo que hacía que su futuro pareciera aún más oscuro. Sabíamos que varios negocios privados contribuían periódicamente para estos refugios, pero también sabíamos que la gran mayoría de las donaciones eran artículos para bebés. Así que esta era la ocasión perfecta para honrar a estas mamis especiales y recordarles el amor incondicional de Dios.

Luego de pasar unos minutos entregando las bolsas de regalo y conociendo a las muchachas, descubrimos que era hora de irnos. Por supuesto, yo quería sacar algunas fotos, para guardar en nuestros archivos. Pero imagina mi consternación, al prender la cámara y comprobar que las baterías se habían gastado. Traté algunas veces más, pero seguía recibiendo el mensaje "Por favor, reemplace las baterías", justo antes de que la pantalla se apagara.

Anuncié con calma lo que estaba sucediendo, pero quizá las muchachas sintieron que este problema se resolvería rápidamente, porque permanecieron sentadas en la sala de estar mirando sus regalos y charlando con felicidad. Oré silenciosamente, mientras comenzaba una conversación con la directora del centro y quitaba las baterías. Volví a colocar las baterías gastadas y prendí la cámara. Ningún cambio. Alabé a Dios por el milagro que estaba por realizar, quité las baterías y las volvía colocar. La pantalla se encendió.

- Corran -grité a las muchachas.

Riendo. Se juntaron rápidamente y pude sacar dos fotografías de esas hermosas adolescentes. Cada vez que miro esas fotos, sus felices sonrisas me recuerdan la fidelidad de Dios.

¿No es maravilloso Dios? Confía en él hoy. ¡Todavía se encarga de realizar milagros!

DINORAH BLACKMAN


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