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Confía en el Señor

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"No se angustien. Confíen en Dios, y confíen también en mí. En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas, si no fuera así, ya se lo habría dicho a ustedes. Voy a prepararles un lugar. Y si me voy y se lo preparo, vendré para llevármelos conmigo. Así ustedes estarán donde yo esté" (Juan 14: 1-3).

Cuando estaba en la universidad, mi novio, en quien confiaba completamente, me decepcionó muchísimo. Fue la mayor desilusión que haya tenido alguna vez. Ese año, mientras otros celebraban la Navidad, yo llorécomo si alguien hubiese muerto; de hecho, se sentía como una muerte. Pensé que mi vida no tendría sentido sin él, y mi tristeza influyó para que me alejara por algún tiempo de la iglesia. Después de graduarme, fui a vivir con mi tía en el centro de la ciudad.

El primer sábado fui a la iglesia con mi tía y su familia, tratando de esconder que no había ido a la iglesia por años. Pero el sábado siguiente volví a mi rutina de no ir a la iglesia.

Había visto una pequeña escuela cerca, entonces, fui a la administración a presentarme para enseñar allí. La directora aceptó mi pedido y me pidió que llevara mis documentos al día siguiente. Comencé a enseñar allí la siguiente semana. Los alumnos me trataban con mucho respeto y eso hizo que mi vida fuera cómoda. Sabía que el Señor estaba usándolos para dar nueva vida a mi corazón, así yo podría volver a proclamar su amor. Me había alejado de él por mucho tiempo.

Dios comenzó a realizar varios milagros en mi vida y, luego de algunos meses, recibí una llamada telefónica inesperada de uno de los ancianos de iglesia de la aldea en la que solía vivir. Él me contó sobre una beca para mujeres jóvenes. Habían considerado que debía postularme, ya que había sido miembro activo de esa iglesia. Todavía necesitaría mucho dinero para continuar mi educación, ¡pero estaba entusiasmada por aceptar! Vengo de una familia de pocos recursos, y realmente necesitaba ayuda. Algunos familiares prometieron contribuir financieramente, pero cuando llegó la hora, solo uno cumplió.

Mi hermano trató de muchas formas de obtener el dinero para comprar mi pasaje de regreso a casa, pero no conseguía suficiente. Otro obstáculo en mi vida, pensé. Cuatro días antes de la fecha en que debía viajar, recibí una llamada en que me decían que me preparara para el viaje, porque mi iglesia en la región había hecho todos los arreglos.

¡Confía en el Señor! Solo él nos da la paz, el gozo y la satisfacción que necesitas. ¡También, podemos confiar en sus promesas sobre el hogar que nos ha preparado!

ATANGO MARGARET OMON


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