Regresar

¿OBSESIVO YO?

Matutina para Android

Play/Pause Stop
Noé construyó un altar al Señor y sobre ese altar ofreció como holocausto animales puros y aves puras (Génesis 8: 20).

Mi esposa dice que soy difícil de complacer, que soy muy obsesivo, pero yo no lo creo. Siempre señala las incontables cosas que hago antes de sentarme a comer con ella. Confieso que tengo mis ritos. Coloco mi plato de cierta manera. Si algo está fuera de lugar, me pongo de pie y lo acomodo. Pero una vez que empiezo a comer, no hay manera de detenerme.

Sin embargo, el ritual de la comida es nada en comparación con el que realizo antes de acostarme. Me lavo la cara, pongo agua tibia en mis orejas, tomo un hisopo de algodón bien apelmazado, y ya sabes qué sigue: ¡La gran excavación!

Esas son dos de mis muchas rarezas. No te rías; también tienes las tuyas. Una vez tuve un amigo al que le gustaba tener hongos en sus pies porque así podía tener el placer de hurgárselos. Parece que cualquier cosa sería aceptable, ¿no? (Reconozco que mis ejemplos fueron poco elegantes.) De todas formas, no creo ser una persona excesivamente obsesiva. Paso un momento tranquilo con mis hisopos en la noche y todo bien.

«Obsesivo» no es un adjetivo exclusivo de quien se «pica» las orejas como yo. Hay quien lo usa para calificar a Dios. «Él es muy duro con nosotros», «Sus mandamientos no se pueden guardar». «Él va a quemar a la gente en el infierno». ¿Es Dios realmente tan difícil de complacer? Noé me ayudó a responder esta pregunta cuando leí Génesis 8.

Después del diluvio, cuando Noé y su familia salieron del arca hacia la tierra seca, lo primero que hizo el patriarca fue construir un altar y hacer un sacrificio de acción de gracias para honrar a Dios. Primeramente, reconoció a Dios. ¿Cuál fue la respuesta de Dios al acto de amor de Noé? El Señor olió el aroma agradable del sacrificio y dijo en su corazón: «Aunque las intenciones del ser humano son perversas desde su juventud, nunca más volveré a maldecir la tierra por culpa suya. Tampoco volveré a destruir a todos los seres vivientes, como acabo de hacerlo» (Génesis 8: 21). Noé reconoció la bondad de Dios, y eso agradó al Señor.

NO DEJES DE LEER

Génesis 7-9

No te pierdas el solemne pacto de Dios con Noé en Génesis 9, la genealogía de Génesis 10, o los constructores de Génesis 11. Esos capítulos son importantes para entender lo que viene después.


Envía tus saludos a: