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EL ESCÁNDALO DE SODOMA

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Por favor, señores, les ruego que pasen la noche en la casa de este servidor suyo. Allí podrán lavarse los pies, y mañana al amanecer seguirán su camino (Génesis 19: 2).

Si hoy todavía no has leído las Escrituras, déjame advertirte que la historia está clasificada definitivamente como C por contener violencia, lenguaje obsceno y temas sexuales solamente para mayores de edad. Casi se me salieron los ojos después de leer Génesis 18 a 21. En Génesis 21, por fin aparece el niño, y para colmo es lindo. El nacimiento de Isaac da pie al despido de Agar e Ismael. ¿Podemos titularlo «EL DRAMA DEL NIÑO CONSENTIDO»?

Ya te había mencionado «el escándalo de Agar», pero «el escándalo de Sodoma» resulta demasiado profundo para pasarlo por alto. ¿Puedes imaginártelo? Dos forasteros aparecen en Sodoma. No Sonríen. No saludan a nadie. Apenas hablan. Lot reconoce algo especial en ellos. Temiendo por su seguridad, les dice: «Créanme, no les convendrá pasar la noche aquí afuera».

Los forasteros eran capaces de cuidarse a sí mismos, pero tras la insistencia de Lot aceptan ir a su casa. Ni bien se instalan, «los hombres de la ciudad», ancianos y jóvenes, llegan a la propiedad de Lot y la rodean (Génesis 19: 4). Le exigen que entregue a los extranjeros. Lo que pasa después resulta súper grotesco.

Lot trata de razonar con los hombres y les ofrece sus dos hijas, que eran vírgenes. (¿Qué tipo de padre haría eso? Pero me desvío, volvamos a los pervertidos en la puerta de Lot.) La sugerencia de Lot es inútil. Los hombres se indignan y tratan de matarlo. En ese momento, los ángeles lo arrebatan de las manos de los inicuos y lo meten a la casa. Salvan así su vida, y después la de toda su familia cuando Dios destruye Sodoma y Gomorra.

Está claro en este episodio bíblico que Dios no aprueba la homosexualidad, aunque, claro, no odia a los homosexuales. Nos ama tanto que no quiere dejar a alguno de nosotros librado a nuestros propios apetitos, tal como somos. A mí me costó mucho controlar mi temperamento, pero Dios me ayudó. En algún momento tuve problemas con la pornografía. El Señor me liberó antes de que me destruyera a mí mismo y a quienes amo. Si planeas seguir a Dios, ¡prepárate para una transformación!

NO DEJES DE LEER

Génesis 19-21

Te costará creer por qué Dios perdonó la vida de Lot y sus hijas. Lee Génesis 19:29 y descúbrelo.


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