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EL ESTAFADOR

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«Véndeme primero tus derechos de hijo mayor», le respondió Jacob. «Me estoy muriendo de hambre –contestó Esaú-, así que ¿de qué me sirven los derechos de primogénito?» (Génesis 25: 31, 32).

Para él era solamente un juego. Primero 50 dólares, luego 100. Sumas insignificantes para los «tontos» que caían en esa cosa. La «cosa» era una estafa que diseñó un chico de quince años llamado Hue.

Hue, que ya era un genio de las computadoras a una muy corta edad, abrió una tienda virtual en las páginas de subastas en eBay y Yahoo. Las computadoras que él describía como las más rápidas del mercado, en absoluto lo eran, pero era solo una pequeña imprecisión técnica. Hue compraba basura y simplemente le subía el precio. No había por qué complicar la promoción comercial con una pequeña cosa que nosotros llamamos simplemente, ¡VERDAD! Antes de que cumpliera dieciséis años, Hue había estafado por más de cinco mil dólares a sus compradores. El engaño realmente no fue tan complicado.

Hue se parece mucho a un personaje famoso de la Biblia que, debemos decir, carecía completamente de honestidad. Lo conociste en Génesis 25: 27-34 y sabes bien la historia.

Esaú, el hermano mayor, regresa hambriento y exhausto a su hogar luego de un día de cacería, y ruega al chef Jacob que lo deje probar su guiso de lentejas.

-Claro, puedes probarlo -dice Jacob-, pero te costará.

-¿Qué? -grita Esaú-. Me estoy muriendo. ¿Por qué tienes que chantajearme todo el tiempo?

-Quiero tu primogenitura. Prométemela y te daré de comer.-Tal fue la maliciosa oferta de Jacob (exactamente como actuaría un hermano menor, ¿no?)

-Está bien, hermanito, da igual. Te la regalo.

Al sacar ventaja de un momento de amnesia inducida por el hambre, Jacob estafó a Esaú la doble porción de la herencia de su padre, que tradicionalmente era del hijo mayor. La Biblia dice: «Luego de comer y beber, Esaú se levantó y se fue. De esta manera menospreció sus derechos de hijo mayor» (Génesis 25: 34). Es decir: Esaú no pensó que su primogenitura tenía valor en ese momento, así que la vendió barata. En un momento de descuido, tomó una decisión que lamentaría por el resto de su vida. En un momento de descuido, Jacob también se ganó sufrimiento por el resto de su vida. Si has pensado hacer alguna estafa para obtener algo que realmente quieres, mejor calcula bien el costo antes de actuar.

NO DEJES DE LEER

Génesis 25-27

¿Recuerdas cómo Jacob aprendió a ser estafador? Lee lo que su padre hizo en Génesis 26.


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