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CORRO VUELO Y ME ACELERO

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Luego besó a Raquel rompió en llanto, y le contó que era pariente de Labán (Génesis 29: 11, 12).

Algunas chicas me han despertado el deseo de llorar, pero jamás he llorado por una. Si eres un chico, sabrás a qué me refiero. Lloré en mi boda, pero no por ese «primor» que contemplé cuando caminaba por el pasillo para tomar mi mano. Cuando miré a la señorita Kemba no tenía otra cosa que amor en mis ojos y pasión en mi corazón. ¡Todavía la amo!

Yo y mi corazón delator estuvimos bien hasta el «sí, acepto». Entonces miré a mi padre. Malpensado. Él se echó a llorar de alegría, espero. Dos hombres maduros, llorando uno en brazos del otro. Sí, es cursi, pero así soy yo, así que deja de reírte. Solo espera que llegue el día de tu boda.

He llorado por la muerte de mis seres queridos, como el día que mataron a mi primo en un tiroteo callejero. Lloré una vez cuando el coro del colegio Pine Forge cantó «Oh, tenga yo la ardiente fe», uno de mis himnos favoritos. Yo tenía varias dificultades personales y ese canto me llegó en un momento de debilidad. (Nota para mí mismo: ¡Amigo, los hombres no lloran!)

Génesis 29 dice que Jacob lloró por una chica llamada Raquel. Bueno, ella era guapa. Sin duda. Era hermosa y agradable a la vista (vers. 17). Tampoco a la simple video viven (esas chicas exhibicionistas que nada tienen excepto una linda figura). Raquel era hermosa por dentro y por fuera.

Leíste la historia. Jacob, alias «El estafador», huía de Esaú y se dirigía hacia la casa del tío Labán. Mientras se refrescaba en un pozo cercano con algunos pastores, ellos señalaron a una pastora que llevaba el rebaño de su padre al pozo. Cuando se acercó, Jacob dejó a los otros pastores, quitó la pesada piedra que cubría el pozo, sacó agua para las ovejas, e hizo lo impensable. (Cierra los ojos, esto está censurado.) Tomó a Raquel y la besó. (Ni siquiera pienses en hacer lo mismo. Tú eres mucho más joven de lo que era Jacob en aquel tiempo, y Dios nunca te ha dicho que pongas tus labios en los de otra persona. Cuida tus labios y el resto de tu cuerpo, ¡por favor!)

Jacob empezó a «lagrimear». Lloró audiblemente por Raquel debido a mucho más que su belleza. Dios lo había guiado al amor de su vida, y él estaba agradecido. Jacob era también mucho más mayor de lo que tú eres ahora, así que aún no te pongas a llorar por alguien.

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Génesis 28-30

Tú NO puedes saltarte Génesis 29: 13-30. El estafador prueba un trago de su propia medicina.

 


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