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REUNIÓN FAMILIAR

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Esaú corrió a su encuentro y, echándole los brazos al cuello, lo abrazó y lo besó. Entonces los dos se pusieron a llorar. Luego Esaú alzó la vista y, al ver a las mujeres y a los niños, preguntó: «¿Quiénes son estos que te acompañan?» (Génesis 33: 4, 5).

¿Se reúne a menudo tu familia? La mía no. Mejor ni preguntes. ¡Es muy complicado! Nos amamos, pero realmente nunca nos reunimos ni demostramos nuestro afecto con alguna comida que incluya a los más raros y excéntricos familiares, y menos con la típica playera conmemorativa. ¡Mi familia es un caso perdido!

Hace unos pocos meses hablaba con un amigo bastante loco que siempre cuenta las anécdotas más descabelladas de sus dramas familiares. Cuando su familia se reúne, no es raro que se presenten más de 200 personas. Me contó de un primo a quien sus familiares no habían visto durante mucho tiempo. Cada vez que se reúnen nombran un comité de búsqueda del primo perdido.

Todos en la familia quieren verlo, pero no porque lo extrañen. De hecho, si llegara a reaparecer, necesitaría presentarse armado hasta los dientes. Mi amigo me dijo que esa oveja negra de la familia estafó miles de dólares a muchas tías. (Nota a la mencionada oveja negra: Tu familia en Filadelfia ha planeado darte una enorme paliza. Si andas por allá, hazlo bajo tu propio riesgo.) A diferencia de mi amigo y su familia en Filadelfia, Esaú. Se dirigía a encontrarse con la oveja negra de su familia, Jacob. Esaú había esperado 20 años ese momento.

Durante esas décadas, a Esaú le había dado vueltas en su cabeza la primogenitura que su hermano gemelo le había estafado, y la bendición que le había robado de su padre. Ahora, finalmente iba a servir a Jacob una porción fría de venganza. Pero algo sucedió al corazón de Esaú antes de que alcanzara a Jacob. Este le había pedido a Dios que perdonara los pecados de su pasado y sanara la relación con su hermano. Mientras Esaú se aproximaba, Jacob se inclinó delante de Esaú siete veces, rogando su perdón. Esaú saltó de su caballo, levantó a Jacob de sus rodillas, y lo besó mientras ambos empezaron a llorar. Gracias a que Dios estuvo allí, no hubo drama en esa reunión familiar. Si hay problemas en tu familia, cuéntaselo a Dios. Él puede arreglarlos.

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Génesis 31-33

No te pierdas el debut como luchador de Jacob contra Dios (Génesis 32: 22-31). Dicho momento cambió el nombre y el carácter de Jacob.


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