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EL FINAL

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Jacob llamó a sus hijos y les dijo: «Reúnanse, que voy a declararles lo que les va a suceder en el futuro» (Génesis 49: 1).

Una escena clásica. José y sus once hermanos habían sido llamados a la tierra de Gosén en Egipto. Mediante José, Dios había bendecido a toda la familia con seguridad y prosperidad. Se habían multiplicado, su riqueza había aumentado al doble o al triple, tanto que empezaron a ser llamados «israelitas», todos descendientes de Abraham, como Dios había prometido (Génesis 12). Te lo digo, ¡Dios cumple sus promesas!

¿Por qué el Señor se tomó la molestia de llamar a un grupo especial de personas? Después del diluvio, él quería personas que fueran un ejemplo para el resto del mundo, por su comportamiento, vestimenta, vocabulario, vivienda; cómo caminaban, qué comían, etcétera. El Señor escogió a Abraham para ser el padre de esa generación espiritual. ¿Y adivina qué? Cuando aceptas a Cristo como tu Salvador, también llegas a ser parte de este grupo.

Hemos llegado al final de Génesis y, tristemente, al final de las vidas de José y Jacob. Si le tienes miedo a la muerte, Jacob es uno de los mejores ejemplos en toda la Escritura de cómo morir con elegancia. Cuando leo Génesis 49, no puedo dejar de recordar un seminario de matrimonios al que fui con mi esposa apenas unos pocos meses después de casarnos. Mientras estábamos allí, nos preguntaron esto: «Si supieras que hoy vas a morir, ¿qué le dirías a tu cónyuge?».

No pasó mucho antes de que las parejas empezaran a llorar. Muchas parejas habían dejado pasar años sin decir a su persona más importante cuánto la amaban y apreciaban. Esa reflexión cambió mi consideración de mi esposa y seres amados.

Poco antes de morir, Jacob pronunció una bendición especial sobre José y sus hijos, Efraín y Manasés. Luego el patriarca llamó a todos sus hijos. Compartió su destino con cada uno de ellos. Dios había mostrado a Jacob el rumbo que tomaría cada uno de sus descendientes, y así Jacob se los dijo y luego los bendijo. Fue un final perfecto para una grandiosa vida. Si quieres morir bien, vive bien. Vive de tal manera que no tengas nada que lamentar cuando llegue el final.

 

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Génesis 47-50

Después de la muerte de Israel Jacob, los hermanos de José aún le temían. ¿Cómo respondió José a sus temores (Génesis 50: 15-21)? ¡Eso es perdón!


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