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LA VISTA DESDE ARRIBA

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Aarón les respondió: «Quítenles a sus mujeres los aretes de oro, y también a sus hijos e hijas, y tráiganmelos» (Éxodo 32: 2).

Muchas veces no conoces algo bien hasta que lo has mirado desde Ralph, uno de mis hijos, se dio cuenta cuando fue de vacaciones a Hawái.

Ralph y su esposa Gisela navegaron en crucero alrededor del archipiélago de Hawái. Durante las paradas compraron cosas, tomaron fotos, se refrescaron (ya sabes, todo lo que sueñas hacer de joven). Durante una de sus salidas, decidieron tomar un viaje en helicóptero para ver uno de los volcanes en erupción de Hawái.

Ralph había visto volcanes en alta definición (en la tele, por supuesto), entonces, ¿qué más podía ver? Bueno, como pudo comprobarse, había mucho más. «Dwain, fue increíble, hombre. Una vez que el helicóptero se colocó por sobre el volcán, el calor era tremendo -Ralph se apresuró a decir-. El guía dijo que la lava estaba a más de 2200 grados centígrados. ¡Fabuloso! A un costado de la montaña, la lava tocó un árbol y, puff, ¡desapareció!» Desde arriba la visión era completamente diferente a lo que se vería desde la tierra.

Si leíste Éxodo 32, el corazón de la lectura de hoy, conoces ya la otra cara de Aarón, el hermano mayor de Moisés, que habló en lugar suyo. Cuando Moisés fue a visitar a Dios en el monte Sinaí, dejó a Aarón a cargo del pueblo. Mala jugada. Cuando Moisés demoró mientras escuchaba las especificaciones de Dios para el tabernáculo, los israelitas se pusieron inquietos y pidieron a Aarón que les hiciera dioses. Obviamente Moisés había desaparecido para siempre, pensaron ellos. ¿Adivina qué? Aarón les hizo dioses.

Irónicamente, mientras Aarón llevaba a los israelitas a que adoraran ídolos, Dios hablaba a Moisés acerca del sagrado papel de sumo sacerdote que había reservado para su hermano. Léelo otra vez en Éxodo 28 y 29. Dios tenía una tarea especial para Aarón, inclusive un sistema de comunicación personal que era solamente entre él y Dios. El propósito de Dios para Aarón era infinitamente mayor que el que Aarón deseaba para sí. De haber esperado un poco más a que Moisés volviera, hubiera escuchado cuán especial era ante los ojos de Dios. A lo mejor ahora mismo no tienes una muy buena opinión de ti, pero no te vendas. Mira las cosas desde arriba, ¡desde el cielo!

NO DEJES DE LEER

Éxodo 31-33

Presta atención a la relación especial que Moisés tenía con Dios (Éxodo 33: 12-23).


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