Regresar

¡SOBRE LOS ZAPATOS DE GAMUZA NO!

Matutina para Android

Play/Pause Stop
Moisés tomó un poco del aceite de la unción y de la sangre del altar, y roció a Aarón y a sus hijos, junto con sus vestiduras. Así consagró Moisés a Aarón ya sus hijos, junto con sus vestiduras (Levítico 8: 30).

Sucedió en un campamento. Lo explicaré. Pero primero algo de trasfondo. Cada año voy con mi esposa al campamento de la academia Pine Forge en la campiña de Pensilvania. Un fin de semana en particular el pronóstico del clima no anunciaba lluvia, así que decidí ponerme unos zapatos de gamuza que me moría por usar. Eran de color entre gris y beige, «bien suaves», y mi intención era asombrara todos con mi camisa blanca de lino y unos pantalones muy ajustados color caqui. ¿Necesito decir más?

Recién llegaba al campamento me atacó un tornado. ¡Una niña de mi iglesia! Cuando me vio, gritó: «¡¡DWAIN!!», y corrió directamente hacia mí. Era definitivamente un tornado categoría F5. Sus pies parecían un arado enorme que trituraba pasto y tierra con cada paso. Cuando llegó cerca de mí, saltó y me abrazó, y no vas a creer sobre qué aterrizaron sus pies cubiertos de polvo. Sí, exactamente; ya lo sabes. (Disculpa, pero necesito un pañuelo para secarme las lágrimas.)

Cuando leí la hermosa ceremonia que Dios organizó para el ungimiento de Aarón y sus hijos como sacerdotes de Israel (dirás que soy superficial), casi di un salto por el susto al pensar que algo de aceite salpicara esos atuendos de lino nuevecitos, perfectamente confeccionados. ¿Por qué habría Dios de pedir a Moisés que cometiera esa falta tan inconcebible de buen gusto? ¡No, por favor no! Aceite sobre la cabeza, más o menos aceptable. ¿Pero en la ropa?

La respuesta es muy sencilla. Dios quería que los sacerdotes y el pueblo vieran que no solo ellos se iban a dedicar al Señor, también todo lo que vistieran. Los sacerdotes eran personas que desempeñaban funciones especiales, y todo lo relacionado con ellos anunciaba: «Santo».

Adivina cómo se llama ahora a los seguidores de Dios (Apocalipsis 1: 5, 6). La ropa que vestimos día a día debe glorificar a Dios y no a nosotros, aun si se trata de los zapatos de gamuza «más geniales». ¿Qué dicen tus ropas sobre Dios?

NO DEJES DE LEER

Levítico 7-9

Revisa Levítico 9:5, 6. ¿Qué iba Dios a hacer después de que Moisés ordenara a Aarón y sus hijos? ¿Cómo te preparas para el pronto regreso del Señor?


Envía tus saludos a: