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NADA DE LLORAR

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Luego Moisés les dijo a Aarón y a sus hijos Eleazar e Itamar «No anden ustedes con el pelo despeinado, ni se rasguen los vestidos. Así no morirán ustedes ni se irritará el Señor contra toda la comunidad» (Levítico 10: 6).

¿Sabías que tienes tres tipos de lágrimas? Las basales lubrican tus ojos y los mantienen limpios. Las lágrimas reflejas limpian tus ojos cuando algunas partículas extrañas los irritan. Pero lloras lágrimas psíquicos cuando estás muy triste. Si vieras a dos familiares cercanos morir en una explosión masiva, probablemente llorarías durante días, posiblemente años. ¿Pero si luego de la explosión alguien caminara hacia ti y te dijera que no deberías llorar, ni en ese momento ni nunca? Algo así le dijo Dios a Aarón después de la muerte de sus hijos Nadab y Abiú.

Ya leíste cómo ellos ofrecieron «fuego extraño» al Señor, y su reacción, ¿verdad? La Biblia dice que «entonces salió de la presencia del Señor un fuego que los consumió, y murieron ante él». Pero no fue todo. ¡El Señor dijo a Aarón e Itamar que no lloraran!

Si alguna vez has visto el desenlace de algún ataque terrorista (como, digamos, los que padece Palestina), notarás que los dolientes ponen sus cabezas entre las manos y lloran por los seres amados que han perdido. Algunos incluso rasgan sus ropas. Dios dijo a Moisés que mencionara a Aarón que no se toleraría alguna expresión de ese tipo. ¿Cómo podía Dios ser tan frío?

Dios castigó a Nadab y Abiú severamente porque ignoraron un mandamiento explícito de su parte. El fuego que ofrecieron a Dios era «un fuego común y corriente», que él había prohibido. Ellos habrían de poner en sus incensarios fuego del altar de la ofrenda encendida, que Dios mismo había iniciado y era santo. En vez de eso, lo que hicieron fue encender fuego de un origen diferente. También fueron castigados severamente porque eran líderes a quienes se había enseñado qué hacer, y se les había mostrado lo que era correcto; aun así, ellos prefirieron arbitrariamente hacer lo que quisieron. ¿Te parece un caso conocido?

¿Pero por qué no debía llorarlos Aarón? Porque fue su propio mal ejemplo, cuando provocó que los israelitas adoraran ídolos (Éxodo 32), lo que enseñó a sus hijos a descuidar los mandamientos de Dios.

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Levítico 10-12

Regresa a Éxodo 19-22. ¿Qué dijo Dios que le pasaría a cualquier sacerdote que no estuviera totalmente consagrado a su servicio?


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