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ALGO PARA CADA UNO

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Cuando llegue el tiempo de la cosecha, no sieguen hasta el último rincón de sus campos ni recojan todas las espigas que allí queden. No rebusquen hasta el último racimo de sus viñas, ni recojan las uvas que se hayan caído. Déjenlas para los pobres y los extranjeros. Yo soy el Señor su Dios (Levítico 19: 9, 10).

Probablemente sabes poco de Corea del Norte. No te sientas mal. Muchas personas en el mundo tampoco conocen gran cosa de esa nación. Está bajo el mando de un excéntrico joven aficionado al basquetbol de la NBA, el tohiskey, los automóviles lujosos, y que tiene a su disposición un arsenal de armas nucleares.

Hace algunas décadas los Estados Unidos se enfrentaron en una guerra contra la actual Corea del Norte; aunque, técnicamente, la guerra continúa. Terminó con una tregua, no un tratado de paz. Pero no solamente el gobernante de Corea del Norte y sus armas nucleares causan preocupación, sino el hecho de que la mayoría de su pueblo muere de hambre. A los pobres campesinos no les ha quedado otra que comer hojas, pasto y cortezas de árboles.

Ahora quiero que pienses en Karl Szmolinsky, granjero alemán creador de los conejos más enormes del mundo. Uno de estos, Roberto, ¡pesa casi diez kilos! (Si te gustan los conejos, probablemente no te agradará leer lo que sigue.) Pues Szmolinsky se ofreció a criar «superconejos» para ayudar a alimentar a la población de Corea del Norte. Su propuesta fracasó rotundamente (los conejos nunca salieron de los edificios norcoreanos de gobierno), pero al menos tuvo una buena intención.

Dios tiene un plan para alimentar a los pobres y ayudar a las personas sin hogar. ¿Sabes cuál? Que compartamos lo que tenemos. Así de simple. Dios dijo a los israelitas que cuando sus campos produjeran cosecha, no recogieran todo para ellos solos. «No recorras tu viñedo muchas veces hasta recoger la última uva. Deja algo para el pobre y el extranjero».

Tal vez no tengas un viñedo (yo no), pero hay muchas cosas que podemos hacer para ayudar a los necesitados. Busca un comedor de beneficencia o algún banco de comida en tu ciudad. Cuando tú o tus padres vayan de compras, adquiere algunas porciones extra de comida. Al final del mes tendrás suficiente para compartir con los necesitados de tu comunidad. Quizá no puedas alimentara toda Corea del Norte, pero cumplirás el plan de Dios para los pobres en tu mundo.

NO DEJES DE LEER

Levítico 19-21

¿Quieres hacerte un tatuaje? Revisa Levítico 19: 28. ¿Quieres saber cómo tratar a los extranjeros legales e ilegales? Lee los versículos 33-37.


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