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Cada vez que la nube se levantaba de la Tienda, los israelitas se ponían en marcha; y donde la nube se detenía, allí acampaban (Números 9: 17).

¿Alguna vez te has sentido como si Dios no te oyera? Bueno, hay esperanza para ti. Está en la lectura de hoy, Números 7, 8 y 9. Pero primero conozcamos un poco el antecedente. Para el momento que narra Números 7, los hijos de Israel han viajado durante casi un año hacia Canaán, la Tierra Prometida. Recién acaban de terminar el tabernáculo del desierto, que alojaba el sagrado Lugar Santísimo. En este santo espacio estaba el arca que contenía los Diez Mandamientos que el dedo de Dios escribió en piedra. Números 7 y8 expresan algo de la hermosa ceremonia de dedicación del tabernáculo. No te saltes esos capítulos. Valen la pena.

Cuando los israelitas terminaron de armar el tabernáculo, una nube se puso sobre él. Ellos ya habían visto antes esa nube, porque los había acompañado durante más de un año. En la noche cobraba vida, encendiéndose como fuego. Sin embargo, la nube tenía otra característica especial.

Cuando los israelitas acampaban en determinado lugar, la nube se ubicaba sobre el tabernáculo. Mientras la nube permaneciera quieta, tenían que quedarse en ese lugar. Cuando se retiraba de encima del tabernáculo, había que romper filas y ponerse en marcha. Los israelitas nunca sabían adónde irían o cuánto tiempo se quedarían en su destino. Bien podían estar en el mismo lugar durante un día o un año. Tenían que confiar en Dios, tener fe.

Cuando te sientes como si Dios no te escuchara, ¿buscas señales de su presencia? A lo mejor no ves una nube, pero él te habla a menudo mediante tu familia, tus guías espirituales o a veces una persona completamente extraña. Durante mucho tiempo recuerdo haberme sentido inseguro antes de escribir este libro; dudaba que los chicos quisieran acompañarme durante un año leyendo la Biblia.

Luego Dios me habló por medio de una muchachita que tuvo la oportunidad de leer un fragmento de lo que yo llevaba escrito. «Sí me gusta su nuevo libro -me dijo-. Está interesante». Pocas palabras, pero era todo lo que yo necesitaba oír. Fue la nube que necesitaba ver. Supe entonces que Dios me decía que continuara, que siguiera escribiendo. Pídele a Dios que te guíe y observa hoy las señales de su guía en tu vida.

NO DEJES DE LEER

Números 7-9

Lee Números 9: 1-8. Moisés se rehusó a responder al pueblo hasta que hablara con Dios. ¿Tú también planteas tus dilemas al Señor?


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