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PENDIENTE RESBALOSA

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Mientras los israelitas acampaban en Sitín, comenzaron a prostituirse con las mujeres moabitas, las cuales los invitaban a participar en los sacrificios a sus dioses. Los israelitas comían delante de esos dioses y se inclinaban a adorarlos (Números 25: 1,2).

Jackie nunca tuvo la intención de estar a solas con su novio. Simplemente iban a matar el tiempo en casa de ella después de la escuela, en lo que regresaban sus padres. «Rock» (así llamaban todos a Jared, corpulento estudiante de último año de la preparatoria) le había gustado a Jackie desde el primer año. Antes, él apenas y la saludaba, pero ahora eran novios. Ni de broma iban a terminar juntos, según Jackie había decidido.

Ella amaba a Dios; iba a la iglesia todos los sábados, sin mencionar que sus padres se hubieran vuelto locos si se enteraban de que salía con Rock. Ella no tenía intenciones de, bueno, hacer algo fuera de los límites. Era impensable.

Pero sí sucedió. Todo comenzó cuando Jackie dijo a sus padres que iba a salir a dar una vuelta con su amiga Trish, pero ella la dejó y se fue con Rock. Él la tomó de la mano; luego puso sus manos sobre su cintura, y parecía que cada vez la abrazaba con más fuerza. El chico la atraía muchísimo, y le gustaba la atención que él le daba. Así que se quedaron solos en una casa vacía. Pero cuando nadie más ve, te expones a muchas tentaciones.

Hasta las personas con altas normas morales y buenos valores pueden convertirse en víctimas de las tentaciones. Como los israelitas. Habían visto a la mano de Dios conducirlos a través de su viaje en el desierto, y ahora estaban a solamente unos kilómetros de Canaán, la Tierra Prometida. «Nada podría detenernos», pensaron, pero se equivocaron.

Los madianitas no lograron que Balán maldijera a los israelitas, pero tenían un arma secreta, sus hermosas mujeres. Los hombres de Israel, jóvenes y ancianos, las vieron y se vieron incitados a tenerlas. No solamente sacrificaron su pureza, canjearon al Dios verdadero por uno falso.

Algo que todos debemos saber es que desobedecer los mandamientos de Dios lleva a la apostasía espiritual. ¿Traducción? No puedes jugar con el pecado y amar a Dios al mismo tiempo.

Nunca sacrifiques tu pureza.

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Números 25-27

¿Leíste Números 27? A veces se acusa a Dios de «odiar» a las mujeres. ¿Qué dice Números 27: 1-11 al respecto?


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