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El Salvador que nos escucha y nos ama

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«Además, hemos visto con nuestros propios ojos y ahora damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para que fuera el Salvador del mundo». 1 Juan 4:14.

Jesús demostraba su amor por las personas al usar su poder para sanarlas. Conocía el corazón de todos y sabía cuáles eran sus mayores necesidades.

Él sanaba a los enfermos y así compartía el amor de Dios. También era una forma de decir que nada es imposible para el Creador del mundo, y que la humanidad podía tener esperanza: vendrían días mejores. Las multitudes lo rodeaban; querían escuchar sus historias y sus consejos, sentir su amor y recibir sanación. Jesús los escuchaba, así como escuchó el grito desesperado de un padre:

-¡Jesús! ¡Jesús! ¡Por favor, ayúdame! ¡Mi niña se está muriendo! Jesús escuchó la desesperación de aquel padre y fue con él al lugar donde estaba la niña. Los gritos de las personas revelaron que había sucedido lo peor: la niña había muerto. Ese padre estaba tan triste... Pero Jesús dijo:

-No estés triste. Tu hija solo está durmiendo. ¡Jesús mostró su poder y su amor, y la niña se despertó!

Jesús salvó de la tristeza a ese padre y a su familia. Él es el Salvador de todo el mundo. También puede traer amor a tu hogar.

Mi oración: Querido Dios, te agradezco porque el Señor es mi Salvador. Mi esperanza está en ti.

Salvador: Jesucristo, que vino a ayudar a la humanidad en el momento en que más lo necesitábamos.

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