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¡Abejas peligrosas!

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«No tengas miedo, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te daré fuerzas y te ayudaré; te sostendré con mi mano derecha victoriosa». Isaías 41:10.

El llanto se escuchó por toda la casa.                                   -¡Ayúdame, mami!

Todos corrieron al encuentro de la pequeña Giovanna, que temblaba de miedo.                                                            -Ahí, ahí... -dijo señalando la esquina de la pared, donde vimos tres abejas dando vueltas.

Abrió la mano, y mostró que estaba toda roja. Había que quitarle rápidamente el aguijón de la abeja. El llanto aumentó, junto con el miedo... La madre actuó rápidamente y el dolor desapareció.

Lo que quedó fue un miedo inmenso a que esa situación volviera a ocurrir.

-¿Y si las abejas regresan?

El padre revisó cada rincón de la habitación y de la casa en busca de abejas.

-Estás a salvo, hija mía. Las abejas se fueron.

En los brazos de su padre se sentía segura. Después de todo, si una abeja se acercaba, él no dejaría que su hija saliera lastimada.

¿Sabías que podemos acurrucarnos con nuestro Padre celestial? En la Biblia tenemos muchas historias y enseñanzas que hablan de no tener miedo. Esto solo es posible porque con el Padre celestial estamos a salvo.

Mi oración: Padre que estás en el cielo, hoy me quiero sentir seguro con tu abrazo de amor.

Abraza bien fuerte a las personas de tu familia. Hablen sobre cómo podemos buscar a Dios y comprender mejor la seguridad de su amor.

Seguridad: Protección, refugio; no tener miedo; como cuando estamos tranquilos en un lugar donde nos sentimos bien.

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