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Los discípulos de Jesús eran sus mejores amigos. Comían juntos, pasaban buenos momentos, pescaban, cantaban himnos y, lo más importante: compartían el amor por la gente. Cuando Jesús regresó al cielo, se pusieron muy tristes, pero recibieron una misión: compartir la mejor noticia de todas.
¿Sabes cuál es esta noticia? ¡Es mejor que unas vacaciones en casa de la abuela o un viaje familiar! Los discípulos le contaban a todos que Jesús volvió al cielo, ¡pero que volverá por nosotros! ¿No es esa la mejor noticia de la historia?
Ellos viajaron por todo el mundo y se hicieron muchos amigos, pero también enemigos, porque a algunas personas no les gustó esta noticia y querían perjudicar el trabajo de los discípulos.
Mientras más conocía la gente sobre Jesús, más reconocían quiénes eran sus seguidores. Y sigue siendo así hoy. Un discípulo de Jesús quiere ser semejante a El Salvador. Esto significa amar a las personas, cuidarlas, orar, cantar, tener una manera pura de hablar y actuar.
¿Conoces algún seguidor de Jesús? ¿Eres discípulo de Jesús?
Mi oración: Señor, quiero ser un discípulo amable y amado. Quédate conmigo.
Habla con tu familia sobre cómo pueden ser más semejantes a Jesús cada día.
Semejante: Algo o alguien parecido, que nos recuerda a otra situación o persona.