|
Se acerca la Navidad y con ella llega esa alegría de estar cerca de la familia, de jugar con amigos y primos, de tener más tiempo para divertirse.
Recién había comenzado el mes de noviembre cuando me enteré de una campaña especial de Navidad: varias familias se reunieron para planificar una cena especial, donde ayudarían con donaciones de alimentos, ropa y juguetes. Sería una fiesta para recordar a nuestro Salvador y celebrar la solidaridad.
Una familia me llamó la atención. Ahorraron dinero durante mucho tiempo para irse de viaje, pero cuando conocieron a las familias que serían ayudadas con este proyecto decidieron donar su tiempo y sus ahorros.
La madre estaba sirviendo la merienda mientras estas familias se registraban.
-¡Eres una princesa de Jesús! -dijo de repente una señora de cabello gris, que inmediatamente la abrazó.
Ella tenía un abrigo nuevo en sus manos y estaba esperando un plato de comida.
Nada podría ser más importante que ese abrazo, esa sonrisa y la seguridad de que estaban ayudando a los necesitados. ¡Ni siquiera un viaje!
Mi oración: Querido Dios, ¡ayúdame a ser un niño más solidario!
En familia, planeen una manera de involucrarse en una acción solidaria durante esta semana.
Solidaridad: Mirar con cariño a quien necesita ayuda, y realizar algo para hacer más feliz a esa persona.