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Canción de cuna del Papá celestial

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«Cuando soplaba la brisa fresca de la tarde, el hombre y su esposa oyeron al Señor Dios caminando por el huerto. Así que se escondieron del Señor Dios entre los árboles». Génesis 3:8.

Habían operado a Elisa y estaba internada en el hospital. Aunque tenía solo cinco años, era una niña valiente. No estaba asustada, pero sí adolorida y cansada. Incluso los valientes se cansan y lloran, y ella lloraba porque extrañaba a su hermana. Aunque en ese momento solo pensaba en jugar con las muñecas, entendió que era importante tener paciencia, y que pronto dejaría el hospital.

Llegó la noche y, con ella, aumentó la somnolencia y el cansancio. Incluso con la medicación, sentía un poco de dolor y no podía dormir. Su madre le acarició el cabello y oró en voz alta: «¡Padre que estás en el cielo, envíale una canción de cuna a mi niña! Ella necesita descansar».

Elisa cerró los ojos y recordó una canción que había escuchado en la iglesia titulada «Oigo la voz de Dios». El canto hablaba del viento que sopla entre los árboles, de los pájaros que cantan fuerte y del cielo que habla de Dios.

La niña notó que su madre corrió a cerrar la ventana. Afuera estaba empezando a llover. Elisa cerró los ojos y comenzó a cantar la canción en su corazón, mientras escuchaba la lluvia. Ni siquiera se dio cuenta cuando su madre le dio un beso de buenas noches en la frente: se quedó dormida escuchando una canción de cuna de su Padre celestial.

Mi oración: Querido Dios, ayúdame a escuchar siempre tu voz.

Somnolencia: Deseos de dormir, pesadez y torpeza de los sentidos provocada por el sueño.

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