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Salomón habló mucho sobre la sabiduría y la necedad. En algunos versículos del libro de Proverbios escribió que la necedad es ruidosa, le gusta aparecer, es como alguien que grita sin motivo en la calle. ¡Imagina qué escena más extraña!
En contraste, la sabiduría es gentil. A menudo, los sabios se lo guardan para sí mismos, y quedan en silencio. El sabio se preocupa más por escuchar a los demás que por hablar sin sentido. Una vez, unos niños que estudiaban conmigo decidieron hacer algo deshonesto y copiar las respuestas del examen. El «plan» salió mal, todos fueron reprendidos. Incluso aquellos que solo participaron un poco recibieron una advertencia del director de la escuela. Llamaron sus padres. ¡Fue un desastre! ¡Estaban tan avergonzados!
¡Qué niños tan tontos! No entendían la importancia del estudio, del verdadero aprendizaje y también de la honestidad. Ese día toda la clase aprendió una lección. Al fin y al cabo, ser sabio también significa aprender de los errores de los demás, para no hacer lo mismo.
Mi oración: Querido Dios, ayúdame a ser un niño justo y sabio.
Con tu familia, anoten y dibujen en papeles de colores proverbios que hablen sobre el tema c hoy.
Tontería: Lo contrario de la sabiduría; característica de una persona que hace cosas sin pensar con cuidado.