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Alguien dijo alguna vez: «Si existiera un aparato que pudiera proyectar todos los pensamientos si lo colocáramos sobre la cabeza, la gran mayoría sería culpada de muerte». Lo cierto es que el ser humano está siendo bombardeado todos los días, a toda hora, con imágenes, palabras, música, olores-es decir, todos los sentidos y con información sensual que apela a las pasiones carnales y las ilustra como si fueran deseables y buenas.
¿Cómo puede el hombre no pecar? ¿Cómo puede una mujer mantenerse pura? Pareciera una labor imposible. Satanás ha creado una filosofía aceptada casi por toda la sociedad sobre la práctica sexual antes del matrimonio y utilizará todo lo que tenga a su alcance para hacer caer a los muchachos, haciéndolos sentir que no ha pasado nada, que todo el mundo lo hace, que es algo normal. En algunas culturas, el ser virgen le puede parecer a un joven o a una señorita algo retrógrado o denigrante.
Pareciera que lo normal es engañar al cónyuge, que no es malo hacerlo y que lo malo es que el cónyuge se dé cuenta. La industria de la moda gira en torno a vestir al cuerpo con el objetivo de mostrarlo deseable. En muchos casos, nada queda a la imaginación y tanto hombres como mujeres pueden escudriñar el cuerpo de su pareja antes de llegar a una relación sexual.
Sin embargo, el Señor te recuerda en este día: «Cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón». Visto así, era más fácil cumplir el mandamiento dado a Moisés: «No cometerás adulterio», pero Jesús añade «cualquiera que mira». ¿Cómo evitarlo? Los ojos son los más atacados; casi todo empieza con ellos. David cayó por ver. El pecado no está en lo que miras, sino en cómo lo miras. El deseo se gesta en la mente y lo que alimenta a la mente creará al final lo que eres tú.
Para el hombre carnal, dejar de pecar con la vista es imposible. El único que puede cambiar esa naturaleza es Dios. Debes alimentarte de él cada mañana, dejar tu voluntad en sus manos, rehuir de los lugares dominados por el pecado con la ayuda del Espíritu Santo permitiendo que él sea el Señor de tu vida y que él gane tus luchas porque es la única salida.
Apreciado amigo, tu caso y mi caso no son desesperados; Jesús ya hizo la provisión. Acércate confiadamente a él. No importa lo que haya pasado, lo que esté pasando ni qué tan sucio te sientas, él te puede ayudar. Ve a él con toda tu vergüenza y no te echará afuera, sino que te cambiará por su gracia, porque el que está en Cristo es una nueva criatura.