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¿Cuántas veces no has escuchado esta historia? ¿Cuántos cuadros no se han pintado con esta parábola? Yo creo que muchos, pero ¿qué tan cierto es en tu vida? ¿Cuántas veces el Señor te ha buscado incesantemente?
En un rebaño hay todo tipo de ovejas: existen las ovejas mansas, ariscas, traviesas, desobedientes, mañosas, flacas, enfermas, gordas, entre otras. El pastor de ovejas las cuida a todas, aunque muchas veces se cansa de alguna que quisiera no tener y, sin embargo, la tolera hasta el momento de venderla o comerla. Esta parábola representa a Jesús como el pastor y a las ovejas como la Iglesia. Puedo hablar de todas las ovejas, pero me enfocaré en la que es desobediente y en la perdida.
A la oveja desobediente le gustan las emociones fuertes, intenta ir siempre más allá de donde el pastor la limita, quiere explorar y experimentar, aunque no conozca el camino de regreso ni las consecuencias. Los pastos aparentemente más verdes son una tentación: ¿por qué el pastor no quiere que los pruebe? O, dicho de otra manera ¿qué de malo tiene una copa con los amigos? ¡No pasa nada si te tomas unas cervezas! ¿Cuál es el problema de tener relaciones sexuales antes del matrimonio? ¡Todo el mundo lo hace! Habrá suficientes argumentos creados con la lógica de la oveja desobediente para probar que, efectivamente, no pasa nada una vez que se hace algo por primera vez. Esto la motiva a seguir probando a escondidas del pastor, llevando una doble vida dentro del rebaño, hasta que lo llega a ver tan natural que lo hace sin pensar.
Cuando las consecuencias finalmente llegan, un día se pierde: ahora existe un alcoholismo que no puede abandonar, unos hijos fuera del matrimonio que no puede ocultar, unas enfermedades contraídas que minan su salud, y todo empezó por algo tan insignificante. Ahora la oveja está perdida, sin saber el camino de regreso. Su mente no le da lo suficiente como para regresar y está atontada por el pecado.
En su desesperación solo sabe llorar, una oportunidad de oro para que el lobo pueda cenar. Es en el momento cuando todo parece perdido y cuando el lobo la tiene prácticamente en sus garras que aparece el buen pastor. El buen pastor siempre está allí para rescatarla una y otra vez; sin embargo, no siempre es así. En más de una ocasión la oveja termina en los colmillos del lobo o extraviada para siempre hasta que muere. ¿Escucharás la voz del buen pastor hoy? No dudes, porque todo es por su gracia y después puede ser demasiado tarde.