Regresar

Volviendo en sí

Play/Pause Stop
«Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!» (Lucas 15: 17).

<Nadie escarmienta en cabeza ajena», ¿has escuchado este refrán? Estarás de acuerdo conmigo en que la mayoría de las veces así es. El hijo pródigo -historia que todos conocen - deja una lección clara al respecto.

No quería estar en la casa del padre, no quería seguir sus reglas, no quería estar más bajo la autoridad del hogar. Quería independencia, experimentar sensaciones desconocidas para él hasta ese momento, pero que eran deseadas, quería gozar de la libertad de tomar sus propias decisiones, aunque estas estaban en contra de la voluntad de su padre.

El padre lo amaba, sabía que sus decisiones no eran las correctas, pero respetaba su individualidad. Jamás permitiría que su hijo estuviera en casa en contra de su voluntad, mucho menos que estuviera siguiendo las reglas por obligación. Anhelaba que estuviera en un hogar feliz, gozoso de vivir bajo las reglas establecidas y, no ser así, estaba dispuesto a verlo partir con todo lo que le tocaba como herencia. El joven fue a donde sus deseos lo llevaron. Era un mundo nuevo, lleno de experiencias y de sensaciones que bebía con placer. ¿Cómo se había perdido de esto por tanto tiempo? ¿Dónde estaba lo malo en disfrutar y ser libre?

Pero todo llega a su límite: los excesos lo llevaron a gastar toda su herencia, su dinero, su vida, su salud y su dignidad. Hundido en la miseria, sin un verdadero amigo que lo ayudara, con la dignidad y hasta la estima propia por los suelos, volvió en sí. Su necesidad lo hizo reflexionar, la reflexión lo llevó a la acción, su conciencia hizo clic como cuando una moneda pasa por la ranura de un antiguo teléfono para dar paso a la comunicación. ¿A dónde más podría ir, sino con su padre? ¿Quién más podría entenderlo? ¿Quién podría recibirlo con los brazos abiertos? En efecto, ahí estaba el padre esperándolo, y lo recibió sin hacerle ninguna pregunta.

Al Padre no le importa cómo vengas, porque él ya sabe lo que ha pasado en tu vida. Sabe qué sucede en tu conciencia y no te va a atormentar con tu culpabilidad. Verte llegar es su mayor gozo, lo anhela cada día; la restauración es su especialidad. ¿Dónde te encuentras? ¿Quieres volver en sí? Es el momento, ven al Padre que te está esperando, porque todo es por su gracia.

Matutina para Android