|
n corazón dividido siempre se meterá en problemas. Aunque siempre es una palabra absoluta que no es apropiado usarla en toda circunstancia, lo cierto es que en este caso es verdad: no se puede servir a dos señores.
Jesús dio esta declaración en el contexto de que no se puede servir a Dios y a las riquezas al mismo tiempo, pero también tiene que ver con el compromiso que haces con él sin querer dejar tu estilo de vida con el mundo. Lo mismo pasaría en una relación amorosa: no es correcto amar a otra persona como si fuera tu cónyuge porque la relación terminaría en problemas. Debes definir con quién querrás comprometerte.
Cuando aceptas a Cristo como salvador, le estás diciendo al Señor que lo aceptas como tu Dios y como tu Señor. Nadie más ocupará su lugar en tu corazón, ya que está reservado solo para él. Voluntariamente decides entregarle tu lealtad, que eres y que tienes; todo le pertenecerá porque has decidido que será tu Rey.
Dios espera que cada uno actúe en consecuencia de esa decisión. Él no ha forzado a nadie a aceptarlo como Dios. No forzó tu voluntad a su capricho, pero no es grato decirle que lo aceptas cuando sigues viviendo como si no lo hubieras aceptado.
El libro de Apocalipsis define a este tipo de conductas como «tibias» -ni frio ni caliente, una actitud acomodadiza. Estás con él cuando te conviene, cuando necesitas de él, pero una vez saciada la necesidad, sigues el estilo de vida usual, disfrutando de tus gustos y adicciones, solo para que lo busques cuando vuelvas a necesitar de él. El Señor dice: «Te vomitaré de mi boca» (Apocalipsis 3: 16)âÂÂno tienes compromiso ni mantienes tu palabraâÂÂ.
A final de cuentas, Dios no es el engañado, el engañado es el hombre que dice que sirve a Dios e intenta vivir como si fuera cristiano, pero le gusta vivir como si fuera del mundo. Vive en una indecisión que no lo convierte en verdadero cristiano ni lo convierte en verdadero mundano. Se trata de una doble personalidad espiritual que se vuelve peligrosa, porque está jugando un doble papel para no cumplir con ninguno. Al servir a Dios hay equivocaciones y esto es normal en los seres humanos. No obstante, la tendencia y la dirección de tus acciones dice que eres de Dios. Recuerda hoy que todo es por su gracia.