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Dad a César lo que es de César

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«Entonces les dijo: Pues dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios» (Lucas 19: 8).

Los años 2013 y 2014 fueron especiales para México, debido a que el gobierno federal impulsó leyes que hacían obligatorio el pago de impuestos para las asociaciones religiosas. Muchos cristianos argumentaron que esas medidas eran un atropello y hubo incluso quienes, haciendo uso de los tribunales, se las arreglaron para no pagar.

La Iglesia Adventista del Séptimo Día, teniendo como base de fe la Santa Biblia, reflexionó sobre este tema y llegó a conclusiones claras:

«Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios». Mientras estés en este mundo debes obedecer las leyes del país en donde vives, porque es tu responsabilidad como ciudadano participar en el pago de los impuestos para el bienestar común de la sociedad.

Se sabe que la Iglesia es un agente de cambio. Muchas personas, ciudades comunidades han sido alcanzadas con el evangelio, lo cual las ha llevado a cambiar su paradigma de vida, haciendo de sus miembros mejores cónyuges, padres y ciudadanos. Por otro lado, la obra social que realiza es inmensa y hasta se podría argumentar que, en lugar de pagar impuestos, el gobierno debería darle a la Iglesia un subsidio por la obra social que realiza. No obstante, se tendrá que seguir pagando mientras esto no suceda. El señor Jesús, al ser tentado por sus crí ticos, lo dejó muy claro. Con el objetivo de hacerlo caer, le preguntaron: «¿Nos es lícito dar tributo a César, o no?».

Jesús fue un revolucionario del amor. Sus enseñanzas contrastaban totalmente con la filosofía de su tiempo, porque mientras muchos seguían la ley del talión -ojo por ojo y diente por diente, el Señor enseñaba a amar a los enemigos y a perdonar hasta setenta veces siete. En lugar de animar un levantamiento en armas contra Roma, enseñó a dar impuestos a un gobierno opresor y corrupto.

El Señor no comparte la filosofía de muchos gobiernos que maltratan a sus ciudadanos y se sirven a sí mismos, pero su reino no es de este mundo; su reino es el reino del amor. Te ha dejado un ejemplo de responsabilidad ciudadana, de manera que tu testimonio hable del Dios a quien sirves: un Dios responsable y respetuoso que algún día traerá toda obra a juicio, incluyendo el actuar de los malos gobiernos. Será entonces cuando ellos reciban su recompensa por las obras hechas, buenas o malas. Lo que Dios te pide es que lo reconozcas a él como el Rey del universo y que le des tu corazón, permitiéndole establecer su reino de amor en tu vida, porque todo es por su gracia.

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