Regresar

Ananías Y Safira

Play/Pause Stop
«Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad?» (Hechos 5: 3).

La historia triste de Ananías y Safira deja varias lecciones para los que les toca vivir en estos tiempos. En primer lugar, hace recordar que todas las cosas son evidentes para Dios. No hay cosa oculta para él y no importa si estas se hacen en secreto o en los pensamientos porque el Señor conoce cada asunto de tu vida, aun aquellas cosas que parecen no tener importancia.

Ananías y su esposa vendieron su propiedad. Ellos podían decidir darlo todo o nada, pero quisieron aparentar darlo todo, engañando de esta manera a los discípulos sin necesidad. Pedro le recordó a Ananías que la propiedad era de él y que no tenía por qué caer en esa simulación, pues no estaba engañando a los discípulos, sino al Espíritu Santo.

En segundo lugar, Dios no obliga dar a nadie, él espera que todos quieran ser fieles, devolviendo a su Iglesia las ofrendas y diezmos solo por amor como una respuesta a lo mucho que continuamente da. Qué pena por aquel que siente el deber de dar, pero lo hace con espíritu de tristeza y lástima. Le hubiera sido mejor no dar nada, porque Dios no se agrada de este tipo de ofrendas. No hace falta que des algo para sostener su causa porque ya la puede sostener de mil formas, pero es una evidencia de la fidelidad de aquellos que aman a Dios en verdad.

En tercer lugar, la pareja que tomes de por vida es una pieza clave en el crecimiento de tu vida espiritual. Se espera que cuando el esposo duda o flaquea, la esposa lo apoye y lo conforte para ser fiel a las promesas de Dios. Uno es el complemento y la fortaleza del otro, ambos se ayudan para ser fieles y ambos se ayudan porque los dos desean llegar al reino de los cielos. Sin embargo, cuando uno de los dos es una herramienta que puede ser utilizada por el enemigo, se convierte en una piedra de tropiezo que puede arrastrar a los dos a la perdición. Safira pudo detener a su esposo en su mal camino, pero en lugar de eso colaboró con él para la ruina de los dos.

En cuarto lugar, el juicio de Dios siempre llega, algunas veces más rápido de lo que se piensa. Si Dios actuara con todos como lo hizo con Ananías y Safira, mucho me temo que las iglesias quedarían casi vacías. Seguramente las funerarias tendrían mucho trabajo. En su gran amor, Dios es paciente y busca la forma de salvarte. Sin embargo, su juicio finalmente llegará sin importar lo que hagas o dejes de hacer. ¿Quieres ponerte en paz con Dios ahora? Te invito a que lo hagas por amor, porque todo es por su gracia.

Matutina para Android