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¿Entiendes lo que lees?

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«Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees?» (Hechos 8: 30).

Dios actúa de maneras inverosímiles para ayudarte. En su esfuerzo por salvarte busca formas para poder llegar a ti. Para los que creen en Dios, no hay cosas que pasan por casualidad: todo cuanto sucede en la vida son asuntos providenciales, porque Dios está detrás de cada circunstancia con un propósito.

La historia del diácono Felipe y el eunuco etíope ilustra precisamente lo que estoy diciendo. El eunuco regresaba a casa después de haber estado en Jerusalén, y seguro venía impresionado con todo lo que había vivido esos días en la capital judía, en especial cuando contempló el sacrificio matutino y el vespertino en el templo el cordero sacrificado representaba la provisión hecha por Dios para los pecados del pueblo—.

Pero, absorto en la lectura del profeta Isaías, conectaba los incidentes vividos en el templo y muchas preguntas sin contestar bullían en su mente. De pronto, una voz lo interrumpió: «¿Entiendes lo que lees?» La respuesta no fue pensada, más bien fue una respuesta natural, ya que venía de un corazón que necesitaba explicaciones a las dudas que lo atormentaban: «¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare?».

Felipe comenzó desde la escritura: «Como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció». La meditación correspondía al libro del profeta Isaías, capítulo 53 (vers. 7). Le anunció el evangelio de Jesús sobre su amor por la humanidad al dar su vida como cordero para salvar a los pecadores.

La lección fue tan impactante que el hombre dijo: «Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios» (vers. 36-37). En ese mismo instante, descendieron del carruaje y el hombre fue bautizado.

Esto no es por casualidad, ya que la historia la guio Dios. Él tenía un plan para este eunuco, personaje que Felipe encontró en el camino. El Señor aprovechó el momento, la ocasión oportuna mientras este hombre reflexionaba, para mostrarle cuánto lo amaba. La vida del etíope nunca volvió a ser la misma. Dios hizo la diferencia en su vida; la esperanza había sido sembrada en su corazón por él mismo.

Y tú, ¿dónde estás? ¿Te has percatado cuánto te ha buscado el Señor? ¿Tendrás un momento para él en este día? Dios está buscando una oportunidad para encontrarte, así que no la desaproveches. Recuerda: todo es por su gracia, no hay nada por casualidad.

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