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¿Qué debo hacer para ser salvo?

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«Él entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas; y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?» (Hechos 16: 29-30).

Una de las preguntas más inquietantes del ser humano es precisamente la que hizo el carcelero de Filipos: «¿Qué debo hacer para ser salvo?». La preocupación más grande en el corazón del hombre es cómo salvarse. Las historias que circulan en el mundo entero son muchas que tratan de cómo el ser humano ha buscado incansablemente la forma de prolongar su vida. Sin embargo, cada una de estas historias ha terminado en la tumba.

Muchos pueden buscar diferentes formas de hacer algo para salvarse y esto se vincula al hecho de que la ideología del hombre está basada en hacer para merecer. Pocos son los que esperan algo por nada. Generalmente, se considera apropiado trabajar para recibir un salario, pagar para conseguir un artículo o rogar para ser escuchado.

Cuando la Biblia presenta una y otra vez la posición divina de la salvación, cuesta mucho trabajo aceptarla. No va con la ideología común y parece algo inverosímil. ¿Cómo es posible que la salvación sea gratuita con tan solo creer? Muchos hombres estarían dispuestos a pagar inmensas sumas de dinero con tal de salvarse para luego tener que decirles que no deben colaborar con nada, que solo deben aceptarlo y creerlo. Es demasiado bueno para ser verdad; algo debe estar escondido en una oferta tan generosa.

¿Puedo por lo menos hacer algún tipo de sacrificio personal? ¿Quizá una peregrinación, una donación especial para construir un templo o una cantidad de horas en servicio voluntario en un remoto país? ¿Tal vez una obediencia perfecta los requerimientos de mi denominación?

La Biblia sencillamente dice: «Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa», no necesitas añadir nada más. Por supuesto, no es que no haya costado nada; costó mucho. Nadie en el mundo entero tendría suficiente para pagar su costo; el hombre más rico de la tierra sería miserable ante su costo. Pero Jesús pagó, lo hizo de una vez y para siempre. En la cruz del calvario ofreció su propia vida para que los seres humanos pudieran ser salvos por la eternidad con tan solo creer.

Deja que Jesús te ayude a creer. Cuando estés dispuesto a aceptarlo como el salvador de tu vida entenderás que al que cree todo le es posible, pero al que no cree le es una locura. Y tú, ¿crees que Jesús murió por ti? Todo es por su gracia.

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