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El fanatismo encucce la razón, nubla la vista y hace que las personas aceste ingrediente. Una turba enardecida y agitada por otras mentes puede llegar a cometer actos que, una vez pasada la euforia, hacen que se pregunte: ¿cómo fue que pasó esto? ¿En qué momento sucedió? El arrepentimiento llega cuando la razón ocupa el lugar de las pasiones y cuando los ánimos se calman para hacer el recuento de las consecuencias.
Muchos se preguntarán: ¿cómo una mente racional puede ser capaz de atrocidades indecibles? La respuesta es simple: los expertos concuerdan que cuando la mente está bajo los efectos de la pasión, nada importa. La mente está dopada, lista para cometer actos que en su sano juicio nunca haría.
Sin embargo, no se puede pasar por alto que el enemigo de las almas aprovecha estas circunstancias para llevar a cabo sus propósitos. El sabe muy bien cómo manejar la mente de las multitudes. Está claro que lo hizo cuando Jesús, colocado frente a Pilato, escuchaba a la multitud gritar sin escrúpulos: «¡Crucifícalo!», incluyendo a aquellos que habían sido enseñados por el Maestro. Lo hizo frente a Esteban, el primer mártir cristiano, cuando la gente, no queriendo escuchar, le gritaba: «¡Cállate!». Y, por supuesto, lo volverá a hacer en el momento apropiado, con otras personas, en otras circunstancias, con quienes no se espera que actúen brutalmente, para obtener los mismos resultados.
Los efesios son un claro ejemplo del fanatismo al defender a su diosa, ya que, en efecto, no se podía defender sola ningún dios fabricado por las manos de los hombres podrá defenderse jamásâ. Este fanatismo llevó a la multitud hasta el estado mismo del apasionamiento y de la euforia desenfrenada, pero, obviamente, quienes lo iniciaron tenían sus propios intereses; esto siempre será así. Los intereses de algunos que ven truncada su causa serán el motivo para iniciar un atropello fanático.
Por eso la Biblia es tan importante en la vida del hombre. Como Dios mismo lo explica: es la lámpara de la vida, el pan de vida y la luz en las tinieblas. Solo el Espíritu Santo, utilizando las Escrituras, es capaz de cambiar una mente entorpecida en una mente con razón e iluminada. Te invito hoy a conocer al Dios de la Biblia, al único que hace que el fanático se transforme en un hombre de fe, porque todo es por su gracia.