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Seguramente, como yo, has querido muchas veces tener la seguridad de que estás haciendo, vas a hacer o harás la voluntad de Dios. Muchas veces oras y, aunque crees firmemente en Dios, deseas tener respuestas claras con relación a eso que has pedido en oración, pero la mayoría de las veces no es así. Oras con la convicción de que has dejado las cosas en las manos de Dios y luego actúas considerando que Dios te dirigirá, puesto que ya has dejado las cosas en sus manos. ¿Te imaginas cómo sería tener respuestas como las que tuvo Moisés, David o algún otro profeta? El Señor se les aparecía y les decía lo que tenían que hacer. Claro, algunas veces Dios no era específico, pero la mayoría podía tener su respuesta audible.
En la experiencia de Pablo, la Biblia relata que en medio de una terrible tormenta, con el temor inminente de perder la vida, el apóstol se levantó de mañana, animó a todos y, después dar gracias por los alimentos, les pidió que comieran. ¿Cómo comer con tanta angustia? ¿Cómo disfrutar del desayuno con el estómago lleno de estrés? Pablo no estaba angustiado, ya que el ángel le había dicho que no tuviera miedo. Qué seguridad. Oró al Señor y su ángel se apareció.
Pocos humanos han tenido este privilegio, pero eso no significa que Dios no los escucha, porque es seguro que lo hace. La diferencia está en que ahora no se aparece su ángel, pero sí tienes a la palabra que resuena en tus oídos: «Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré» (Juan 14: 13), «y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído» (Isaías 65: 24). Ese es tu Dios. Cuando ores confiando en su providencia, sencillamente debes actuar con la seguridad de que el asunto está en sus manos. Dios hará lo que sea mejor para ti, aunque en el presente no logres comprenderlo.
La seguridad de Pablo debe ser tu certeza: un Dios cercano y no lejano; un Dios presente en cada momento, mas no ausente. Cuando por alguna razón te asalten las dudas propias de la naturaleza humana, recuerda que Dios está cerca de ti, escuchando, respondiendo, actuando y guiando. Todo es por su gracia.