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Ya has escuchado mucho estas palabras. Aunque se ha hecho mucho énfasis en la palabra transformar, lo cierto es que, cuando eres renovado, lo viejo queda atrás para dar lugar a nuevos ciclos. Los seres vivos están en continuo cambio: lo de ayer es diferente a lo de hoy y mañana será aún más diferente. Si tuvieras que reflexionar en la simple transición de la vida, estarás de acuerdo conmigo en que el cambio es la constante en la vida. Las características de la vida de un joven son diferentes a las de un adulto y la vida de este es distinta a la de un anciano.
Pablo habla de la transformación de la mente; el cuerpo cambia al pasar el tiempo, aunque no se desee, pero la mente cambia con la voluntad de cada uno. Es difícil cambiar el pensamiento porque se aprenden modelos mentales que se repiten una y otra vez cada día que en automático llevan a la realización de actividades involuntarias. Los hábitos llegan a ser tan arraigados que pareciera imposible modificarlos.
Sin embargo, para Dios todo es posible. Lo que a los centros de salud mental les lleva tiempo y métodos bien planificados para generar nuevas conductas en los pacientes Dios lo realiza pacientemente en la vida de aquellos que lo aceptan como su salvador. Su santo Espíritu realiza cambios profundos en la mente al punto de que el borracho se vuelve sobrio, el drogadicto abandona su adicción, los adúlteros recuperan sus valores y el carnal se vuelve espiritual. ¿Quién lo logra? ¿Quién es capaz de curar la mente, renovarla y transformarla? Solo el Espíritu Santo lo hace.
¿Cuándo Dios empieza la renovación en la mente del hombre? Desde que nace, Dios espera paciente a que la voluntad del hombre lo acepte para empezar su trabajo de transformación. Una mente dominada por el pecado no puede ni quiere ser transformada, ni sabe ni lo desea, pero una mente trabajada por Dios se inclina a las cosas espirituales, las busca, las desea y su mente se empodera con el Espíritu Santo para seguirse renovando hasta la perfección.
Por esto el apóstol Pablo, un hombre transformado por Dios, te insta a colocar todo el poder de tu mente en la renovación de una vida consagrada a Dios. Cada mañana cuando lo buscas mediante el estudio de su Palabra, te estás renovando y transformando por su gracia.