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Muchas partes forman un cuerpo

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«Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo» (1 Corintios 12: 12).

Muchos estarán de acuerdo conmigo en que una de las figuras que más ejemplifica la unidad es el cuerpo humano. ¿Quién no ha estado enfermo alguna vez? No importa si lo que te duele es el dedo más pequeño, porque el daño se siente en todo el cuerpo.

El apóstol Pablo lo sabía muy bien, ya que había estado en diferentes situaciones de sufrimiento físico y había experimentado el dolor en diferentes maneras y lugares. Cuando uno de sus miembros le dolía, todo su cuerpo lo resentía. Creo que el ejemplo es muy claro para estos tiempos.

Ahora el apóstol trae la figura de la unidad del cuerpo a la Iglesia, diciendo que, a pesar de que el cuerpo tenga muchas partes, todas forman un todo. La Iglesia siempre está recibiendo nuevos miembros. A los que ya tienen mucho tiempo dentro les puede parecer normal, pero recibir nuevos miembros es la acción directa. del Espíritu Santo, porque es él quien trae nuevos miembros.

Por supuesto, los nuevos miembros no tienen las mismas habilidades de los que ya están en la Iglesia ni tampoco las mismas costumbres en el vestir, comer, hablar o en otras muchas cosas, pero son tan importantes como los que ya están. Estas personas fueron traídas por el Espíritu Santo al igual que los miembros con más experiencia, así que no hay ventaja para nadie. Claro, los que han pasado más tiempo en la Iglesia ya conocen cómo desea el Señor que vistan, coman o hablen, pero los que van llegando no; ellos necesitan entrenamiento y es un privilegio ayudarlos.

Como parte del cuerpo desearán que todos estén bien, porque si todos los miembros están bien, el cuerpo gozará de buena salud y estará lleno de vigor, pero si existen miembros enfermos, débiles y con problemas, el cuerpo no estará bien, estará enfermo. Hay que apoyarse los unos a los otros para que mutuamente se logren estar en un cuerpo sano.

En su sabiduría, Dios juntó a sus miembros en la Iglesia como un Él cuerpo. tiene sus propósitos y la exaltación, el orgullo o la vanagloria no tiene cabida en el cuerpo porque será como una enfermedad terminal muy dañina. El deseo del Señor es enseñarte a vivir y a convivir con los demás У para que obres de manera que vaya bien al estar con ellos, porque el bienestar de tu hermano es tu bienestar. El estar unido a los miembros en la Iglesia no solo con palabras, sino por medio de los hechos es por la gracia de Dios.

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