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Todos han perdido a un ser amado o a alguien cercano. En esos momentos de dolor no hay mucho qué decir. Abrazas al doliente, le muestras tu afecto y le dices palabras que lo conforten. Algunas frases que generalmente se escuchan son: «Dios así lo quiso», «ánimo, mi hermano, pronto lo vamos a alcanzar», «se nos adelantó, mi amigo. Es el camino de los vivientes», «el consuelo es que ya está con Dios», «no llores que él o ella ya está allá arriba mirándonos», entre otros.
Todas las frases tienen la filosofía de quien las dice. Ninguna persona en su sano juicio se quiere morir, como tampoco ninguna persona que ama a su ser amado quiere que este muera. El ser humano no fue diseñado para morir. La humanidad fue creada para vivir por la eternidad, y la Biblia registra que Dios hizo las provisiones necesarias para que, mediante el árbol de la vida, el hombre viviera por siempre.
Por tanto, la muerte es un enemigo extraño, un enemigo que Satanás introdujo en la vida del ser humano, un estado raro, no grato, indeseable para la humanidad. La muerte no está en el código genético original del hombre.
El apóstol Pablo te da en este día una promesa maravillosa y extraordinaria en 1 Tesalonicenses 4, versículo 16: «Porque el Señor mismo [...] descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero». Esta declaración no es producto de la imaginación del apóstol, sino que es la confirmación del mismo señor Jesucristo cuando dijo: «Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá» (Juan 11: 25).
La resurrección del ser humano que cree en Jesús como su salvador es una garantía, pero aun así nadie se quiere morir. Sin embargo, en la trama de la vida, cuando existe tanta desesperanza, cuando parece que muchas cosas en la vida no tienen sentido, Dios le da un rumbo total sin importar el tiempo que pase. El Señor te quiere asegurar que si crees en él vas a resucitar si has muerto y si no, serás transformado para vivir para siempre.
Aunque personalmente no entiendo la eternidad porque no estoy equipado para entenderla, lo grandioso es que Dios ha diseñado una vida para siempre, donde el enemigo la muerte desaparecerá para siempre. Hoy te invito a depositar tu esperanza en Jesús, el Dios de la vida, el que dio la promesa eterna de salvación. Solo él es capaz de cumplir esta promesa y no importa el tiempo, ya que todo es por su gracia.