|
La batalla más difícil de ganar es contra uno mismo. No hay tregua en la mente propia y se lucha sin parar contra los pensamientos que surgen de ella. Seguramente puedes darle, como yo, la razón a Dios cuando dice que los pensamientos son de continuo al mal. Existen los pensamientos autodestructivos, los de maldad hacia otros y en muchas ocasiones se llega a contener la rabia, el coraje y el odio hacia otras personas, aunque todo se siente en el interior. Luego te puedes sentir miserable y culpables pensando que es muy difícil ser puro y bueno actuando así.
La Palabra de Dios aconseja en esta cita examinarse a sí mismo. Pruébate antes de juzgar a otros. La tendencia natural del ser humano es echarle la culpa a los demás de las muchas situaciones que enfrentan: «Si no fuera por esta persona, no estaría así», «todo sería diferente de no ser por ti», «ya te lo he dicho, pero es muy difícil que lo entiendas», etc. Quizá acallas tu conciencia, aunque por dentro sabes que mucho de lo que te pasa es por causa propia.
Por eso es que examinarse concienzudamente vale la pena. Examinarse conlleva al hecho de ser humilde para aceptar los errores y es una autoevaluación sincera de tus acciones y proceder. Es confesarte ante ti mismo de manera detallada y reconocer cuántos de los males que suceden a tu alrededor son por culpa tuya. Si eres honesto, será doloroso porque te darás cuenta de que mucho del sufrimiento que existe entre tu familia y conocidos viene de ti, y que muchos conflictos suscitados en tu entorno de trabajo y círculo de amistades son causados por ti.
¿Cómo cambiar? Si realmente quieres cambiar, te invito a reflexionar sobre qué cambio quieres llevar a cabo. Modificar el carácter es un asunto de toda la vida, pero no estás solo en esta lucha: Dios está más interesado de lo que piensas en ayudarte a cambiar. Él conoce tus inclinaciones naturales y pecaminosas y sabe qué fibras tocar para lograr el cambio, pero debes desear honesta y sinceramente que su santo Espíritu haga el trabajo dentro de ti. El poder de Dios es lo único. capaz de cambiarte, así que aférrate a él cada día, reconociendo tus errores y luchando con las cosas que quieres cambiar.
Hacer una lista de tres cosas que consideras que necesitan cambiar en tu vida vale la pena. Trabaja en ello durante todo un año y luego integra otras más hasta lograr lo que desees. El Señor está listo para auxiliarte, porque la empresa no es solo tuya, sino que también es de Dios. Él hace en ti el querer como el hacer por su buena voluntad. Mientras vives el cambio, recuerda que todo es por su gracia.