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Las costumbres, la forma de vida, las enseñanzas de la niñez, las creencias y las vivencias van formando lo que eres. Tu actuar está moldeado por tus experiencias pasadas. Actuar diferente requiere romper los modelos mentales. Por supuesto, modificarlos puede llevar años o toda una vida.
Los judíos habían aprendido un modo de salvación; era como un modus operandi para sentirse salvos. El ser hijos de la descendencia de Abraham les daba, por así decirlo, el 50 % de la salvación y cumplir con los requerimientos de las tradiciones judías representaba el otro 50 %. Por eso era que todos se esforzaban por cumplir, de manera tal que las tradiciones no solo eran costumbres, sino requisitos de salvación y perdón.
Ahora, Pablo, junto con los apóstoles de la Iglesia primitiva, venía con una enseñanza diferente: salvación por medio de la gracia. Jesús pagó toda la deuda y, además de creer en ella y aceptarla, no hay ningún requisito para ser perdonado. No importa que no seas descendiente de Abraham y que no cumplas con las tradiciones y costumbres porque eres salvo solo por la gracia de Jesús.
Este era un mensaje extraordinario. La Biblia registra que miles aceptaron la nueva fe, tanto judíos como no judíos; sin embargo, algunos maestros no conversos plantaban dudas entre los nuevos creyentes, haciéndoles creer que no podrían salvarse a menos que cumplieran las reglas judías. Al mismo tiempo, dentro del mismo seno de la naciente Iglesia, otros conversos dudosos regresaban a sus antiguas costumbres judaicas, de manera que creían en Jesús, pero se daban una «ventaja extra» al cumplir con los requerimientos judíos para sentir que algo estaban haciendo por su salvación. De este modo, la Iglesia empezó a tener un número notable de interpretaciones en cuanto al tema de la salvación.
Por tanto, Pablo se dio la tarea de hablar con claridad y énfasis: «Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema». No hay que dejarse engañar y no hay otra manera de salvarse; el camino es y siempre será Jesús. Su gracia es el único camino.
Algunos que se consideran muy pecadores creen que es demasiado fácil para ser verdad y, como sucedía en el pasado, quieren «ayudar» a su salvación siguiendo preceptos establecidos. Por supuesto, hay que obedecer y luchar por ser mejor, pero que esto solo sea por amor a Jesús. La obediencia no logra nada por sí sola, ya que solo hay salvación por medio de la gracia infinita. Así que disfruta este evangelio porque no hay otro. Eres salvo por su gracia.