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Para Dios, todo tiene su tiempo. Ya había anunciado en reiteradas ocasiones la venida del Mesías como Salvador del mundo y paso a paso había dejado que los tiempos proféticos se cumplieran. Preparó cada detalle para el nacimiento de su Hijo, Cristo Jesús.
Cuando todo el mundo esperaba a un libertador nacido en un palacio real envió a su Hijo como humilde descendiente de un carpintero pobre. El propósito de la venida de Jesús no era recibir pompa y gloria de los habitantes de la tierra - aunque lo merece-; su nacimiento cumplía la promesa de un salvador, alguien que venía para pagar la deuda del rescate del hombre de las garras del pecado.
Nada distrajo la misión del Hijo de Dios. No vino para vivir como un simple ser humano, sino que vino para vivir una vida perfecta a favor del hombre. Vino para morir como un cordero sacrificado en el altar para que su sangre limpiara al hombre por siempre. Así que, cumpliendo con los tiempos de Dios, Jesús nació como humano de una mujer siendo en realidad el Dios mismo que salvaría al hombre.
No hay que dudar de los tiempos de Dios. Así como preparó a detalle el nacimiento y muerte de su santo Hijo está también preparando a detalle su pronto regreso, pero, a diferencia de la primera vez, ahora viene como el Rey del universo entero. Por tanto, es tiempo de que te preparares para encontrarte con él. No puedes estar distraído porque pudiera pasarte como los habitantes del mundo en su primera venida: no supieron cómo vendría ni lo reconocieron.
Los acontecimientos de este mundo no son por casualidad. Aunque pareciera que están siendo dirigidos y creados por los hombres, en realidad Dios tiene el control. En sus planes no hay premura ni demora y pronto se escribirán nuevamente palabras similares: «Mas venido el cumplimiento del tiempo, Jesús regresó a la tierra para recoger a sus hijos como lo había prometido».
Mi querido amigo, ¿estás preparado? Es hora de tomar un momento para reflexionar en tu vida. Ven a Jesús, que todavía te puede adoptar como su hijo. Mañana puede ser demasiado tarde. Recuerda: todo es por su gracia.