|
Desde niño he escuchado en mi iglesia que Cristo viene pronto e incluso les escuché decir a algunos hermanos en la e uqe ya no era necesario enviar a los hijos a la escuela ante el inminente retorno de Jesús a esta tierra. Pero nada ha sucedido. Las señales que supuestamente eran contundentes en la década de los sesenta y setenta, durante una rebelión generalizada de la juventud, parecían inconfundibles, pero no vino. Esto no ha sido solo en esta generación, ya que en el primer siglo de la Iglesia primitiva muchos discípulos esperaban la venida de Jesús en su generación, pero no retornó. Todos ellos han muerto y ya han pasado 2000 años sin el regreso de Jesús.
Entonces, ¿qué pasa? ¿Son mentiras? ¿Es una ilusión? Lo cierto es que para los que son mortales, finitos y temporales el tiempo parece ser demasiado largo. Los que han vivido 90 años se consideran afortunados de tener una vida larga y longeva. Además, resulta impensable vivir 200 años; es por esta razón que es muy fácil caer en la desesperación cuando las cosas no suceden en el tiempo de uno. Para Dios, por otro lado, el tiempo no es un problema porque es inmortal. La Escritura dice que 1000 años para él son como un día y un día es como 1000 años. Si así fuera, desde los inicios de la era cristiana apenas han pasado dos días que han sido como una eternidad para el ser humano.
Por esta razón el apóstol escribe: «El Señor no retarda su promesa». Ten la seguridad de que así es. El Señor vendrá, pero no cuando tú quieras (no se le puede poner fecha a su regreso; es una soberana tontería), ya que su Palabra dice que el día y la hora nadie sabe. Más bien, debes concentrarte en el hecho verdadero de que vendrá. ¿Cuándo? Eso es lo menos importante; lo importante es que regresará. Tu deber es prepararte para encontrarte con él.
Mi querido amigo, creer en la venida de Jesús requiere fe y la fe solo la puede dar Dios. Te invito a que en este día confíes en tu Señor. Solo se está tardando porque te está esperando a ti y a mí para que hagamos los preparativos y lo aceptemos como nuestro único salvador. Hay que ocuparse en proclamar su venida a otros que no lo conocen para que el tiempo que va pasando no se sienta. La ociosidad solo lleva a la desesperación. ¿Quieres prepararte para encontrarte con él? Ven a Jesús, porque todo es por su gracia.
................