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Los cristianos creen que existen seres en otros mundos a los cuales les llaman mundos no caídos. También creen que ciertos seres especiales llamados ángeles buenos vienen a este planeta para ayudarlos y que son seres ministradores de la gracia de Dios a favor de los hombres. La Biblia dice que estos seres celestiales se reúnen ante el trono de Dios para adorarlo; son seres perfectos, sin mancha de pecado, que reverentemente adoran a su Creador.
En la escena que Juan ve de la majestuosidad de Dios en su santo trono menciona algunos de estos seres celestiales que se unen en adoración al Rey del universo. Había cuatro seres vivientes, ancianos y ángeles cuyo su número eral millones de millones, todos en adoración. En especial, al Hijo de Dios, Jesucristo señor, lo adoran diciendo: «El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza» (vers. 12).
Millones de millones inclinan sus cabezas en señal de santa reverencia por Jesucristo, quien murió en la cruz del calvario por el hombre. Así es, el hombre no lo entiende, pero todos los seres celestiales perfectos no caídos adoran a Jesús porque ha hecho posible la redención del hombre. La entronización de Jesús en el reino celestial proclama que su sacrificio ha sido aceptado por su santo Padre, que el hombre ha sido salvado y que el carácter perfecto de amor de Dios ha sido vindicado ante el universo. Ha quedado demostrado que Dios es amor, no un tirano. Todos los seres celestiales lo aclaman como su Rey y su Dios.
Mi querido amigo, Jesús ya hizo todo por ti y no hay excusa para que te pierdas. gran sacrificio de Jesús en la cruz es suficiente para tu perdón y salvación, pero, aunque ya está hecho, necesitas apropiarte de esa gracia. Si te pierdes será porque así lo quisiste, porque lo que Dios desea es que te salves. ¿Qué harás con Jesús? ¿Lo adorarás como tu rey y salvador o lo despreciarás? La decisión está en tus manos; hoy todavía es por su gracia.