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Has anhelado alguna reunión familiar por años sin poder realizarla? ¿Has realizado una reunión familiar que esperaste ansioso por mucho tiempo? Hay familias que por más que anhelen estar juntas no es posible que todos sus miembros se reúnan en un mismo lugar. Algunos quizá por problemas familiares, otros por estar con problemas de salud y otros porque tal vez viven en un país de forma ilegal y les resultaría imposible regresar.
Dios ha preparado una reunión para sus hijos. Lo ha planeado por muchos años y se ha adelantado al lugar de la reunión para preparar todo: las casas, los dormitorios, la comida, los lugares de paseo; Dios ha preparado toda la logística. Sabe quiénes son sus invitados y no solo los conoce por nombre, sino que los conoce íntimamente porque ha convivido con ellos mientras han vivido en la tierra y los considera sus hijos. El Señor tiene una familia compuesta por todos sus hijos de todas las generaciones desde que ha existido el hombre sobre la tierra. Él recogerá a sus fieles para llevarlos a casa.
El apóstol Juan los describe como la gran multitud de toda nación, tribu, lengua y pueblo. Estas pueden ser personas anónimas para el mundo, personas sin ninguna importancia de alcurnia o abolengo, personas sencillas, quizá sin estudios, humildes o encumbradas, pero son los hijos de Dios. Él los conoce a cada uno y estará pendiente de que nadie falte.
Son las personas que aceptaron a Jesucristo como su Señor, que aceptaron a Dios como su creador y Dios y que a pesar de lo que sus contemporáneos decían confiaron en su Dios hasta la muerte. Su gran acierto fue lavar sus ropas en la sangre del Cordero y haberse vuelto hijos no por méritos propios, sino porque decidieron creer en Jesús como el Hijo de Dios y como su salvador. Como consecuencia, el Señor los ha perdonado de toda maldad, reservándoles y preparándoles un lugar con él en el reino de los cielos.
Mi querido amigo, también hay lugar para ti. Tú también puedes lavar tus vestidos manchados por el pecado en la sangre del Cordero, Cristo Jesús. El Señor pronto vendrá para reunir a su familia en esa anhelada reunión con los salvados de todas las edades. No puedes faltar no debes faltar-, porque si no estás ahí quiere decir que te habrás perdido para siempre. Acepta a Jesús y sé de aquellos que han lavado sus vestidos en la sangre del Cordero, porque todo es por su gracia.